Entre las alegrías y las penas del alma
despertó la poesía y no durmió desde esa vez
se dispuso a darle color a la vida, a ponerle el dulce a la miel
a través de las plumas, los lápices y el papel.
Buscando inquieta, su lugar en este mundo,
el lado correcto, la razón de su existir
en dos ventanas, justo al frente de una hoja
vio su reflejo y eso la hizo sonreír.
Sintió que lo había encontrado, este era el sitio ideal
y sin pensarlo dos veces, ella se volvió a mudar.
Llegó al alma, a través de esas ventanas
refugio eterno de esperanza y Libertad.
Es una fiesta grandiosa originada muy adentro
en lo profundo del alma y el corazón es su epicentro
No existe frontera alguna para quienes a ella asisten
ni tampoco condiciones, salvo que los sentimientos las dicten.
Ella promete acompañar a quien se siente en soledad
Poner ritmo y sabor a la vida donde haya necesidad.
Promete hablar por aquellos que no tengan valor, osadía
Por esto y por mucho más, ¡que viva la Poesía!