Esperanza

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Esto sucedió en un mundo muy lejano, un lujar fuera de nuestro entendimiento humano. La oscuridad llego a ese mundo para devorarlo.

Época Actual 9:30AM

Los llantos de una pequeña rompieron el silencio en la familia, la más pequeña de todos, de unos ojos verdes intensos y de un pelaje negro intenso, tan brillante como la luna. La familia festejo durante días, el nacimiento de su hermosa beba. Los años pasaron y la péquela Penélope creció feliz con su familia, aunque no eran ricos, ellos eran felices. La pequeña tuvo una infancia feliz rodeada a su familia y amigos, trepando a los arboles y explorando la playa, hasta que un día, la oscuridad materializada entro a su mundo, la desesperación y el miedo entro en sus corazones.
Poco a poco los pueblos fueron arrasados por los mismos seres del averno, creaturas sometidas a la oscuridad. Todo quedaba en ruinas cuando llegaban a un lugar poblado. Cuando estos seres llegaron a la ciudad Flos, donde había nacido la pequeña Penélope, los que podían, se encontraban evacuando el lugar para ponerse a salvo de la invasión, aunque, ya no había lugar para estar a salvo. La familia Nyancat se encontraba corriendo saliendo del lugar, el padre estaba jalando a su familia como podía por las calles de la ciudad tratando de esquivar lo más que podía a los seres. Al llegar todos al camino que unía a la ciudad más cercana, muchos habitantes del lugar ya estaban agrupándose ahí para dirigirse a la ciudad Silva, donde el ejército de la divina madre se encontraba agrupado, un puñado de no más de sesenta familias incluyendo a la de la pequeña Penélope se dirigieron por el camino hasta llegar a la ciudad, durante el viaje pasaron hambre, sed y frio, la ciudad se encontraba a un día de camino, el miedo crecía en sus corazones, la tristeza de la muerte de mucha gente, familia y vecinos. La familia de Penélope estaba devastada, pero el padre siempre con una sonrisa les anima con sus grandes y locas historias del ejército de la divina madre, que los guerreros más poderosos estaban ahí, no había nadie que pudiera enfrentarlos –Decía el padre entusiasmado- .
El día paso muy lento, a pesar de las grandes historias que contaba el padre, la gente estaba muy desmoralizada, pero pronto el padre vio a lo lejos el humo que despedían los hornos de pan de la ciudad Silva, todos dieron vítores de de alegría y se pusieron a correr hasta llegar lo más cerca posible para ver la ciudad, cuando cruzaron la pequeña loma que los bloqueaba de la ciudad, todos, palidecieron de pronto al ver el lúgubre panorama. La ciudad más hermosa de todas, por sus muros amurallados de arboles, sus panes horneados, que inundaban con olores mágicos la ciudad, una joya tradicionalista, parecían que los años no pasaban en ese lugar, siempre tenía la misma arquitectura. Pero ahora lo que una vez fue una de las mas hermosas joyas, estaba en destruida.

Al adentrarse a la ciudad y llegar al centro de ella donde alguna vez se encontró la plaza mercantil, se dieron cuenta de la magnitud del problema, cuerpos tirados por doquier, casas incendiadas, vapores de magia vil de un color verdoso desprendiéndose del piso infestado que había quedado. El padre de Penélope se desplomo al llegar ahí, derramando sus lágrimas recordó a sus amigos, su pasado, su presente y pensó en su futuro, fue en eso cuando llego la oscuridad nuevamente a la ciudad, nos habían estado siguiendo, esos seres, no podíamos defendernos, solo éramos niños y mujeres y viejos, fue en eso cuando la gente moría por culpa de estas entidades, cuando mi padre y mi madre se lanzaron contra los enemigos, haciendo retroceder a un puñado de ellos golpeándolos contra las ruinas, nunca había visto a mis padres así, sus miradas cambiaron, mi padre golpeaba repetidas veces contra el suelo a un muerto viviente, y mi madre con sus rugidos destrozaba a sus enemigos. ¿Cómo era posible? Mis propios padres ¿en que se convirtieron?, me decía a mí misma, en eso Grace mi hermana mayor me tomo de la mano y me tiro tan fuerte de ella, que pensé que se me desprendería, -Vamos corramos de aquí, pongámonos a salvo- Decía.
Papa, Mama… Un ser monstruoso, enorme como una palmera, tan robusto como un edificio, grotesco, una dentadura que le salían los colmillos superiores, era una pesadilla hecha realidad, se abalanzo contra mi hermana y yo, agitando una gran hacha, decorada con huesos y cráneos, moriremos pensé, por inercia cerré mis ojos, en eso de subí la creatura profirió un enorme alarido, cayendo de rodillas al piso. Era mi padre, sus ojos habían cambiado, despedían un fulgor azul, mi padre rugio tan fuerte que muchos de los edificios que estaban alrededor que habían quedado en pie, cayeron al redor de mi padre y la creatura infernal, mi padre se lanzo hacia la bestia en un frenesí de ira, ataco tan rápido como el rayo, nunca lo había visto así, sus golpes eran muy certeros. Mi madre corrió hacia nosotros, sus ojos, eran de un color rojo, no la reconocía, -tienen que correr – decía. -¿Pero mi padre que va a pasar con él? –grite. No te preocupes por él, sabe cuidarse solo. Tu padre y yo pertenecíamos al ejercito de la divina madre, -así que vete Grace con tu hermana y no miren atrás- Dijo mi madre, en eso el cielo se oscureció de repente, una lluvia de flechas aterrizaron de súbito en el piso matando a los pocos sobrevivientes que quedamos ahí, era el ejercito de la inmortalidad, una legión de muertos vivientes arqueros, con sus flechas caóticas, mi madre salta desviando todas las flechas que podía, pero no pudo hacer mucho, la gente caía al piso por culpa de las flechas y una de ellas impacto directo en mi padre, arrebatándole la vida, mi madre destrozada corrió hacia él, pero otra oleada de flechas le arrebataron la vida a ella, mi hermana y yo lloramos como nunca, perdimos a nuestros padres, Grace, me jalo y corrimos lo mas que pudimos hasta perdernos en las ruinas.
Seres demoniacos atacaron constante mente, las aldeas cercanas, no había escapatoria, solo era tiempo para que nos encontraran, solo había una alternativo y era de distraerlos para que podamos escapar, mi hermana, me dijo, te amo demasiado, -voy a salir mientras trata de correr e irte al bosque, te esperare en el claro donde solíamos jugar cuando éramos chiquitas, sabes que soy la más rápida de la familia, no me alcanzaran, así que a la de tres. Uno, Dos, Tres… ahora-Dijo mi hermana.

Se lanzo, corriendo hacia donde estaban esos demonios, e hizo que la siguieran, así que corrí como me había dicho y me perdí en el bosque, corrí por horas, y me fui al punto de reunión donde me dijo que me esperaría. Las horas pasaron, se volvieron eternas, y mi hermana no aparecía, me dio la noche en ese lugar, no supe cuanto tiempo pase llorando, solo caí dormida.

Esa noche mi familia está sentada a la mesa, Grace estaba cargando a uno de sus hijos, mi madre y mi padre estaban abrazados, -hija mía, de ahora en adelante tienes que cuidar de ti misma, camina siempre al este, donde sale el sol, ahí encontraras a tu familia, te amamos, siempre estaremos contigo. Una gota de rocío me callo sobre mi oreja, despertándome. Tome valor y Salí de ese bosque siempre hacia el este.

Los días se volvieron semanas, las semanas meses, hasta que perdí la noción del tiempo en el que pase en la desolación, el hambre me estaba dejando muy débil, la soledad, me estaba volviendo loca, me destrozo, la perdida de mi familia. Pude sobrevivir a lo poco que encontré para cazar, pequeñas lagartijas y ratones que encontraba por ahí.
No sé si podre lograrlo, no se a donde tengo que ir, solo sé que tengo que seguir siempre al este, ya no aguanto más, mi familia, mis amigos, estoy sola, estoy casi en los huesos, ya no me quedan fuerzas para dar otro paso más. En eso me desplome en la tierra árida, a lo mejor sea la única que quedaba viva, pero ya no importaba mas, mi vida me estaba abandonando.
En el suelo vi que estaba sobre la planta llamada Poinsettia… Era diciembre, esa planta solo crece en esas fechas, sus hojas se tornan de un color rojo, me acorde que cuando nos reuníamos en familia, me decía mi madre que si escribías un deseo en la hoja, se cumplía, con las pocas fuerzas que me quedaban agarre y con un poco de tierra mojada escribí “Familia, Amor” y me desvanecí, el viento soplo fuertemente y se llevo la pequeña hoja que había cortado, la pequeña hoja viajo lejos muy lejos cada vez, hasta que llego a los pies de una bota negra, la cual ese ser recogió la hoja, diciendo la pequeña Penélope, al fin la encontré… Dijo la voz misteriosa.

¿Estoy muerta?-Dije. No pequeña Penélope, aun no lo estas, pero si no tomas esto lo estarás, sentí como una bebida caliente recorría, mi garganta, sabe a, menta, chocolate- bien hija mía, tómatelo todo – Dijo una voz desconocida. Ahora, toma esto, es una galleta de jengibre, con la poca fuerza, que tenia mastique. Poco, a poco, empecé a recobrar mis fuerzas, mi vista regresaba a la normalidad, cuando levante mi mirada, minúscula fue mi sorpresa al ver lo que me estaba ayudando… -¿Qué eres?- dije. Era enorme alrededor de un metro noventa centímetros, de piel blanca, solo tenía pelo en la cabeza y en la cara, blanco como la misma nieve, vestía ropa roja de invierno con un cinturón negro y una hebilla dorada, sus botas del mismo tamaño,- gordo… ¿Gordo?… yo no estoy gordo, solo estoy pachoncito- Replicándome ese ser, no era de este mundo, -eres un humano, solo ellos son asi, eh escuchado de ti en leyendas- le dije, -Humano, mi humanidad se perdió hace mucho tiempo, ahora soy… algo diferente- Prosigo diciendo, me llego esto, hija mía, saco de su enorme abrigo la hoja de Poinsettia ya roja, gracias a ella, pude encontrarte. Pero perdona mis modales, no me eh presentado, aunque tengo muchos nombres la mayoría me llama Papa Noel o Santa Claus. Me imagino que ya tu cuerpo debe de estar otra vez como nuevo, a pesar de que vine a ayudarte, tengo algo importarte que pedirte, hacia el este se encuentra el castillo de Jade, en el se encuentran cientos de refugiados incluyendo un puñado de guerreros que están resistiendo la oscuridad, en estos momentos la oscuridad está marchando hacia a las murallas del palacio de jade, no puedo llegar a tiempo al castillo de jade, está a un día de camino de aquí, hacia el este. En ese lugar hay cientos de refugiados ahí. Por eso necesito tu ayuda pequeña gatita. -Yo, pero que puedo hacer solo soy una pequeña gatita- Replique.
Escucha atenta, te voy a contar algo de tus padres, tu padre y tu madre eran lideres de escuadrón en el ejercito de la divina madre, ellos comandaban el batallón de la garra infernal, tu madre era una gran estratega y tu padre un guerrero valiente, les conocían como corazón de león a tu padre y a tu madre el hada infernal, ambos poseían el Lux Ocularis Cian y Magenta. Por consiguiente tu pequeña niña, tienes en ti ese ojo, y hoy te traigo un regalo para ti, Papa Noel saco de su gran saco un polvo dorado y soplo hacia mí, un fulgor vaporoso purpura empezó a emanar de mis ojos, el mundo parecía detenerse, todos mis sentidos se empezaron a agudizar, podía ver mucho mas, ¿qué me había pasado?
Te eh entregado el legendario ojo purpura, bendecido por la gran madre, y esto, agarro y me puso una gran mochila en mi espalda, era más grande que yo, pensé que me aplastaría cuando pela puso. Pero era tan ligera como una pluma, tienes ahí suficiente chocolate con menta para poder ayudar a todos en el Palacio de Jade, ve pequeñita, ahora tus ojos traerán luz a tu mundo, ve no pierdas tiempo ahora, gracias a tus ojos la distancia la podrás recorrer en cuarenta y cinco minutos, no pierdas tiempo ve. Como el rayo Salí disparada corriendo a toda velocidad, por más que corría no sentía fatiga, mi cuerpo estaba repuesto y con una chispa estaba lista para pelear por mis seres amados, mi familia dio la vida por mí, ahora era mi turno se lo debía a ellos, acelere aun mas, el paisaje pasaba rápido a mi lado, los arboles se movían a mi paso.
A las afueras de las murallas del Palacio de Jade, los seres infernales estaban agrupándose y esperando órdenes para atacar las puertas. Solo faltaba el último asalto, los guerreros de la divina madre habían resistido valerosamente protegiendo a todo el mundo dentro de las murallas. De pronto un rugido del Capitán Alexander Nyancat, alerto a todos los guardias… “¡No moriremos aquí, por la divina madre y por nuestro pueblo!”. Todos Rugieron y grandes bolas de fuego fueron lanzadas desde el castillo, impactando contra los muertos vivientes que se encontraban en las primeras filas. En eso el demonio de la peste Asfodan hizo una mueca despectiva, no dándole importancia las bajas ocasionadas por el ejercito de la divina madre, ¡Catapultas!-Grito con una voz de ultratumba. Varios carros cargados con cuerpos en descomposición se empezaron a acomodar en las líneas de frente listos para desatar todos los cuerpos que habían recolectado durante todas estas campañas. ¡Láncenlos! Grito ese ser. Los carros de despojos se posicionaron para poder lanzar, todos en el palacio esperaban firmes, cuando de pronto uno de los carros de despojo se vino abajo dando un golpe seco en el piso. Algo lo había destruido, todos los soldados se miraban los unos a los otros, ¿quien había sido?, nadie dentro del palacio había atacado, pero para su sorpresa el segundo y el tercer carro de despojo se desplomo, asi poco a poco todos se venían abajo, en eso un haz de luz purpura salió detrás de los carros dirigiéndose al castillo. ¡No puede ser!, pero si es… Canelo, abre las puertas es tía Penélope. Canelo Nyancat Obedecio a su hermano mayor, su tía entro lo más rápido tan rápido al castillo, tía los cinco hermanos se reunieron y dijeron al unisonó al ver a su tía, pero como es posible, pensamos que había muerto, casi conteste, pero ahora me siento mejor… los jóvenes gatitos se exaltaron al ver que su tía poseía el Lux Ocularis Purpura, era una leyenda, pero como era posible que hubiera pasado, es una larga historia sobrinos ahora tenemos algo más que hacer, decía mientras iba dejando la carga que llevaba a mi espalda, asegúrense de darle esto a todos los soldados y gente que este en el castillo, yo iré a detener a estos seres. Todos los del castillo se agruparon fuera y tía Penélope los dirigió para defender el palacio. La guerra fue épica, los pocos soldados que quedaban en el palacio resistieron por meses el asedio de los seres infernales, la cual, esta guerra se convirtió en la batalla de los 100 años. Aunque hay más por contar…

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