Estamos hablando y tú no me escuchas.
No importa, yo tampoco.
Ellos, tus ojos, son como saetas distantes que apuntan lejos.
Tu cara está tan cerca de la mía.
Tus labios dicen de lugares y cosas
y todo en el ambiente me indica que es hora de que sepas.
Ahogo mis miedos en tres acordes de blue grass
y mientras no le presto atención a nada más,
te beso.
Creo que en el reflejo de tus ojos estamos,
Creo que mientras tratas de parecer interesante juegas cochinamente con mi lengua
en tu boca.