Nunca se abandona lo que uno ama

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9y

Hace un año me pasò algo que me marcò muchísimo la vida.
Muchas de las personas que pasan por el municipio Chacao lo habrán visto un par de veces.
Estaba un día grabando algo para una tarea que debía entregar y vi a este señor.
Me llamò la atención el montón de hojas escritas que tenia puestas sobre un banquito de la calle. Me acerqué a ver que era y me dijo ''Hola, preciosa! quieres que te lea un poema?''
Me dio asombro ver que era un señor con un muy buen humor y me leyó uno de sus poemas que según lo que dijo, era uno de sus favoritos.
Su nombre era Humberto y es el conocido Poeta de Chacao.
Platicamos un buen rato y me seguía leyendo poemas. Yo estaba asombrada de ver que estaba en situación de calle y lo que menos hacia era hablarme de sus necesidades, sino de su arte y de que antes de morir, él quería publicar sus poemas con una editorial para que mucha gente los leyera.
En mi mente quedarà por siempre el brillo que le salìan de los ojos cada vez que me leìa y me hablaba del amor a la vida. Me hizo pensar mucho, me hizo quitarme montañas de obstáculos de la mente que yo me pongo a veces por estupideces que no se comparan jamàs con las de él para hacer lo que me apasiona.
El no me pidió nada a cambio por la platica, ni me dijo que necesitaba nada, pero mientras estuve ahí, pude ver su entorno, su ropa y las pocas cosas que tenìa.
Me dijo que volviera dos días después, me iba a regalar un poema porque le había agradado.
Cuando llegué a mi casa, sentía todavía un asombro increíble de como una persona, aún en esa situación, puede seguir haciendo lo que ama realmente, sin importar absolutamente nada.
Volví el día que me dijo por mi poema. Obviamente no iba a llegarme con las manos vacías porque el me había regalado muchas cosas espirituales en ese momentico que pasè con él hablando, y de alguna manera se lo tenìa que agradecer.
Le regalè un bolso que tenìa y no usaba, para que guardara sus poemas y los pudiera transportar a donde vaya. Le regalè lapiceros para que siga y siga escribiendo y regalando arte a la ciudad, y por supuesto, unos panes para que se los comiera en la tarde.
Cuando le di todo esto, me sonrió mucho, me mirò a los ojos y me pregutò si me podía abrazar... Yo lo abracé apenas lo escuchè preguntar eso y nos reímos los dos. La gente nos veìa, unas de mala manera y otras de una buena, pero nos veìan...
Todo esto lo cuento porque para mi esos días fueron magia pura.
Él me brindò mucho màs de lo que yo le pude dar y eso vale màs que cualquier cosa material en el mundo.
Asì que si ves a alguien que està exhibiendo su arte en la calle, detente un momento, deja de andar indiferente ante las cosas distintas. Apoya el arte de calle y ayuda cuando puedas hacerlo.fffffffffg.JPG

Este es Humberto, con su bolso, muy feliz.
No pude dejar pasar este momento y le preguntè si podía tomarle una foto.

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