Hoy decidí compartir con ustedes algo de historia y una que otra creencia que lleva consigo un pequeño aprendizaje.
Escribo sobre la famosa Afrodita de Milo, mejor conocida como Venus de Milo, una escultura de la antigua Grecia que incluso hoy día da mucho de que hablar.
Regresando un poco al pasado
Esta estatua fue encontrada en Milo —Cícladas- desenterrada por un campesino y vendida a Francia entre 1819 y 1820. El precio que el campesino pedía por la escultura era demasiado alto, y Dumont d'Urville —viajero que realizó una parada en este lugar, no llevaba el dinero suficiente, por lo que recurrió a un embajador francés en Constantinopla, quien accedió a comprarla. Sin embargo, anteriormente el campesino había acordado venderla a los turcos, lo que inició un conflicto por la posesión de la estatua.
Su aspecto
La escultura fue hecha en mármol blanco, en varios bloques cuyas uniones no son visibles, en un tamaño ligeramente superior al natural. Se desconoce su autor, pero se ha sugerido que pudiera ser obra de Alejandro de Antioquía. Esta escultura posee un estilo característico del final de la época helenística, que retoma el interés por los temas clásicos al tiempo que los renueva. El aspecto clasicista de sus formas hacen suponer que su autor se inspiró en la estatua del siglo IV a. C. de Lisipo, la Afrodita de Capua.
FUENTE
Se dice que la falta de una parte de su cuerpo podría ser una señal de que la belleza no debe ser enteramente corporal, donde el alma debe formar parte del ideal de la belleza. Más allá de la falta de los brazos se sigue apreciando la belleza de la mujer, siendo las mujeres un ideal de belleza y fuente de inspiración bajo cualquier circunstancia.