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Carta del caminante

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Querida mamá hoy descubres mi cama vacía y sobre la almohada esta carta, sí, seguramente pensarás que es algo así como en las novelas, sin embargo es un poco más real. Hoy decido partir en mi morral algo de ropa, unos panes y mi pasaporte, en mi corazón amor por ti y en mente los recuerdos que se marchan junto a mí. Por favor no te asustes. Carlos y yo tenemos tiempo planeando una ruta a ver si nos da resultado queremos llegar hasta Chile, y sí, nos iremos caminando.

Se bien que no deseas que me aparte de tu lado, pero ya no puedo verte sufrir más, en este mi país está mi hogar es verdad, pero soy un hombre cuyo trabajo no me permite mantenerme y muchos menos ayudarte. Cada día las cuentas, las medicinas y la comida son más costosas, he visto como poco a poco has vendido todo lo que era tuyo, tus recuerdos de infancia hasta el anillo de bodas que tanto amabas y te recordaba a papá y siempre con una sonrisa y una mirada calmada me decías “tranquilo son cosas materiales”.


Fuente: pixabay.com

Amada mamá, lamento no haberte dicho en persona lo mucho que te amo y te valoro, pues seguro ibas a sospechar, no sientas por favor que hoy te abandono. Hoy, me voy en busca de una oportunidad, ya Carlos tiene todo cuadrado, hablo con un amigo de un amigo suyo que conoce a un señor de esos de los que le llaman coyotes que nos garantiza el viaje hasta Perú, tú tranquila, sé que el desierto puede ser fuerte pero este señor será nuestro guía. Espera atenta a mi llamada, porque mamá te llamaré al estar en un nuevo lugar, no sé con exactitud cuánto tiempo nos tomará llegar, solo he escuchado que se trata de una o dos semanas. No sufras, necesito que estés tranquila, no le cuentes a nadie a donde me fui, ya sabes la gente inventa muchas cosas y no quiero que te llenen de dudas la cabeza.

Querida mamá hoy tu hijo se convierte en un caminante en busca de una sola posibilidad, sólo tú yo sabemos todo lo que hemos hecho por aguantar y seguir, no escuches a quien juzga, a quien tratará de decirte que fui un cobarde y que seguro hui y que aquí aún se puede; porque ellos no saben todo lo que hoy me ha costado esta decisión. Se despide tu hijo, mamá, por favor confía te voy a llamar al llegar. Bendición mamá.

En honor a todas las madres venezolanas que aún esperan la llamada de esos caminantes que nunca llegaron a su destino y que el camino de regreso a casa no lograron encontrar.

Carta del caminante | Ecency