En la vida hay ocasiones que las cargas emocionales y las muchas decepciones suelen causar un bloqueo mental, un bloqueo ante la posibilidad de ser creativos, de pensar con tranquilidad e incluso pueden causarte un dolor literal de cabeza.
Ese es, en ocasiones es mi caso. Pasa en la vida real y pasa en Hive, las decepciones están a la puerta y muchas veces abriendo algunas podemos toparnos con ellas.
Cuando nos esforzamos en dar lo mejor, aún sabiendo que no todos serán ni deben ser iguales y el hecho de que uno se esfuerce no significa que otro también lo hará. Comenzamos a confiar, a creer en la gente, a esperar que también den lo mejor de sí, aunque no estén obligados a hacerlo y nos creamos falsas ilusiones.
Son falsas, ya que luego nos topamos con la realidad y vemos que fuimos ciegos, que creímos en un fantasía, que por mucha fe que le pusimos a alguien resultó ser exactamente como no esperabamos que fuera y justo allí, es donde vemos que los únicos culpables de nuestra decepción hemos sido nosotros mismo por creer.
Pero, ¿Es malo creer?, ¿debemos dejar de confiar en la gente por que alguien traicionó nuestra confianza?
No creo deba ser así, sin embargo debemos ser realistas y estar dispuestos a entender que todos somos iguales, que hay quienes les gusta lo fácil, lo cómodo, la trampa, que hay a quienes les gusta lo bueno, lo honesto y que como dice el refrán "en la vida del Señor hay de todo".
Hay días en los que son una tras otra las cargas, las trampas, las decepciones, hay días como ayer, como hoy, en que uno puede sentir que la mente colapsa de ver como para algunos es tan fácil hacer creer que engañan, cuando entre cielo y tierra no hay nada oculto.
Hoy, he pasado todo el día con dolor de cabeza pero trabajando en lo que me gusta y he aprendido que no vale la pena mi lucha, que cada quien es culpable de su destino, por que el destino de cada quien va a depender del camino que decidió escoger y si escoge el incorrecto y no le va bien, el dolor de cabeza no será mío, si no de otro.
Hoy aprendí que por muchos buenos que podamos existir en el mundo, existe el mal y es inevitable que lo haga, pero que definitivamente nadie debe ni cambiará mi esencia, que el que otro pueda tener un mismo título, ideales o creencias que las mías, lo hace igual a mi o yo a el. Por que cada individuo es en sí mismo diferente.
Los días grises son necesarios para que salga un nuevo sol y un bello arcoíris. Las espinas son partes también de la rosa, entre todo lo malo que pueda existir siempre habrá una enseñanza y el bien siempre triunfará, por que la verdad es inevitable que se sepa.
El malo, el tramposo, cree que engaña, pero su engaño no durará para siempre. El tramposo puede gozar con su maldad pero a su tiempo le llegará el momento de dar cuentas por ello y sus días de verle la cara a otros terminará y solo conseguirá soledad, ya que cada día su circulo será más reducido, reducido por su maldad.
Por eso nunca debemos dejar de hacer el bien y muchos menos permitir que nadie cambie nuestra esencia, ya que al final quienes seremos culpables o no de nuestros destino, seremos nosotros mismo y lo más importante siempre será nuestra paz mental.