No necesito tus frases de apoyo para surgir; no nací para arrastrarme. Opina, vamos, usa las frases con las que crees me detendrás. Grita, patalea, llora, escupe en mi pecho lo que prefieras. Podrías intentar tumbarme, hacer que el Universo me aplaste, pero créeme: Que si el Cielo no me intimidó ya nada lo hará.