Querida Eli (y sabes que mi qurerencia es sincera), admiro tu fortaleza y determinación, con una convicción en tus pensamientos y valores.
Deja de decir que no eres venezolana, solo porque que te tocó nacer en ese hermano país. La sangre tricolor, fortalecida con sus siete estrellas, recorre por tus venas, y la ves en el rostro de tu esposo, tus hijas, tus suegros, y en millones de personas que, cómo tú, amamos profundamente a esta tierra de gracia sumida en desgracia.
Por supuesto que eres venezolana; eres mi hermana, mi sangre, mi inspiración, y nunca dejaré de admirarte, en tiempos de guerra y en tiempos de paz.
La luz llegará a nuestra nación y veremos con nuestros propios ojos, el retorno de toda esa diáspora que un día se vio forzada a partir en busca de un futuro digno.
Como lo dije en fechas pasadas:
La fe y la esperanza es lo único que nunca podrán expropiarnos.
RE: Esto se trata de ser: Humanos | Reflexión