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El reloj perdido

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Fuente

Hace algunos años, conocí a un joven que tenía un hábito muy saludable. Practicaba el senderismo.

Recorría periódicamente las montañas periféricas al Gran Área Metropolitana, tanto al sur como al norte.

Se movilizaba, tanto a campo traviesa, como por caminos públicos. Tenían los senderistas a lo largo de los recorridos, sitios debidamente definidos, donde descansaban tendidos en el césped, merendaban, se hidrataban y estiraban músculos.

En una oportunidad, en una jornada de 8 horas, nuestro senderista hizo dos descansos. Uno de ellos en un sitio que tenía un ojo de agua, fuente y una vista del valle muy hermosa.

Cuando abordó el vehículo que siempre lo llevaba al inicio del recorrido y lo recogía al final del mismo, notó que había extraviado su reloj de bolsillo. Muy dolido comentó el asunto con el conductor.

Pasaron dos meses antes de volver a contratar el transporte. Iba a hacer un recorrido en el sector sur.

Cuando le habló al transportista, este le dijo que casualidad, lo iba a llamar para contarle que hace como una semana, soñé que usted muy contento me contó que había recuperado el reloj, que lo encontró un senderista amigo, que había sido puesto al tanto del extravío, que estaba en el ojo de agua, que funcionaba bien aunque tenía la esfera empañada.

El senderista al escuchar el relato del taxista, entró en un período de confusión, le temblaban las manos, se le aceleró el ritmo respiratorio, no entendía lo que estaba pasando, cómo podía el taxista hablar del ojo de agua, sino tenía el menor conocimiento de su existencia.

Se sentó, tomó agua y reposó un ratito y cambió la ruta, en vez de ir al sur, se encaminó de una vez al norte, donde se ubicaba el ojo de agua.

Al llegar a la fuente, tremenda sorpresa e impresión, sobre una raíz de roble de altura, estaba su querido reloj, funcionando aunque con la esfera empañada.

Se sentó con el reloj en sus manos sobre sus rodillas y preguntó al bello y apacible entorno: ¿habrá misterio más grande que el de los sueños? De dónde vendrá la voz que nos habla mientras dormimos?

El reloj perdido | Ecency