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El profesor de ciencias

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Recuerdo a Vicente Carrión quien era profesor de ciencias. Un día, como cualquier otro, vino con sus lentes marrones claros, nos saludó a nosotros que éramos tercero de media, siempre con las mismas palabras:

-Buenos días Jóvenes

Lo vi más relajado, luego de pasar lista con una voz de sargento comenzaba con la clase, en esa ocasión fue de electrólisis, pero primero habló de la electrostática y de un fulano que paseaba su cometa en busca de que le pegara un rayo, lo dijo en broma o eso nos había parecido; pero por supuesto nadie se rió.

Ni el más inteligente del salón entendía algo más allá de cómo se hacía una cometa, en el pizarrón ya estaba una ecuación grande que cambiaba de variables y el profesor divagaba en cosas que solo él manejaba.

Escribíamos rápido, dejó de "explicar" y sacó una regla de acero de su gran maletín, a los alumnos de la primera fila se les erizó la piel y el profesor con una mirada hipnótica observó a Manuel y este parecía llorar porque ya sabía cómo era el profesor.

Preguntaba una pregunta difícil, no respondías, molesto te mandaba otra, no respondías te lanzaba otra más y así podía terminar la clase de 3 horas en un interrogatorio tratando de buscar una sola respuesta a sus preguntas y el silencio en el salón se volvía sepulcral.

Por momentos el profesor parecía olvidarse de la clase, pero luego lo veíamos igual de molesto.

Al llegar la salida los lentes del profesor brillaban con el reflejo de la luz Led y una amarga sonrisa se mostraba en su rostro.

Cuando comenzábamos a salir el profesor Carrión se despide del alumnado con las mismas palabras, todos estaban más asustados que molestos por no aprender nada...

Hizo quedar a Manuel, al cual mandó al laboratorio de física, allí le tendría una clase especial, según él tenía que reforzar su aprendizaje le parecía muy distraído.

Relajadamente le dijo:

-Muy bien Manuel, vamos a estudiar la electrostática de manera didáctica, olvídate de fórmulas. Agarra estos cables -el alumno los agarró

-Dime Manuel ¿sientes algo?- dijo de manera muy atenta.

-No, nada profesor- Respondió de manera segura.

-Los cables estaban cargados positivamente, ahora vamos a estudiar la electrodinámica, estate listo es solo un pellizquito que vas a sentir en los dedos hay va...

El cuerpo de Manuel de un momento a otro saltaba, las manos se le quemaron, sus ojos se desorbitaron y su rostro se deformó.

El profesor Carrión miró atento desde el otro lado de la mesa, contó 5 segundos de manera regresiva, luego de eso 5 segundos más solo por entretenimiento, apagó el circuito, se limpió los lentes y salió del laboratorio con una sonrisa de satisfacción, según él había dado una clase magistral...