En la entrada me la espero,
hasta que se hacen las siete.
El salón se hace pequeño
y todos los huesos la sienten.
El día nunca termina,
después de almorzar sin ella.
Jamás de doce a doce,
si mis sueños, así la piensan.
Me siento muy amargado,
entrompándome con Nano.
Que se ríe y me critica,
porque no me para pizca.
Tengo planes de emergencia,
después de sacar las cuentas.
Que aunque ella tenga novio,
ella es mía en mi cabeza.
Soy la burla de los pasillos,
por reventar las bombillas.
Por las bromas de la pizarra
y la tachuela de la silla.
Aunque la directora piense,
que soy toda una pesadilla,
lo del golpe fue un accidente,
nunca tuve la intención.
Mi objetivo era golpear,
al fulano narizón.
La casilla fue una trampa,
la vigilia así lo afirma.
Nunca pensé en la maestra,
con los polvos de la tiza.
La calificación está en “rojo”
Y eso no me favorece.
Quería y quería graduarme;
Y la escuela no lo quiere.
Los ensayos no me ayudan
ni siquiera en fechas patrias.
Ella aparece y desaparece,
y me sobran mil palabras.
Su perfume me descubre,
El cuaderno me delata.
Se convierte en la orgullosa,
se torna “la miel ingrata”
Mi niña de lentejuelas,
mi reinita de la escuela,
la de la vocecita fresa,
la letra de mil poemas.
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