I
El siguiente manifiesto engloba una serie de elementos que explicarán por qué desapareció Alfredo Lettieri .
Mi nombre no es relevante. El hecho de haber plasmado este texto, sin copia alguna, en un cuaderno que abandonaré en la Plaza Bolívar, responde a las circunstancias que gobiernan mis actos.
Hace unos años que el pueblo amanece habitado por un humo denso. La gente dice que son “días de neblina” y se ríen de mí porque señalo las dos refinerías y la planta de cemento que se encuentra en las afueras de la ciudad. Mis compañeros de trabajo no se dan cuenta, pasan 12 horas bajo tierra, operando las máquinas de una estación de radio.
Alfredo Lettieri era dueño la estación de radio donde trabajé como guionista de radio teatros. Bahía 15 Social FM operaba en un sótano alfombrado que parecía el lugar perfecto para un aleph.
El mismo Alfredo me llamó desde su oficina porque le recomendaron mis servicios como guionista de radioteatros y, aunque no tenía experiencia en el género de melodramas ni sabía cómo me habían contactado, acepté el trabajo.
Esa mañana aparecí puntual en la radio. Escuché una emisión radial donde la gente llamaba por teléfono quejándose del gobierno, el moderador un poco alterado también, hasta que llamó una mujer ladrando insultos y el programa fue interrumpido. Luego emergió la figura de Lettieri, vestido de traje y corbata, como un abogado.
Así me fue planteado el trabajo de desarrollar una radio novela sobre un escritor que se enamora de las mujeres que mira a diario y las consecuencias de tal suceso en su vida. Acepté con cinco capítulos pagados por adelantado y un escritorio a mi disposición en la oficina de guionistas de la radio. La visité un par de veces, a ver qué mujer encontraba pero no tuve paciencia.
No soy un tipo social, de hecho, creo que mi amistad con Lettieri corresponde a un asunto de curiosidad más que de empatía o encanto. Cuando la radionovela empezó a ser comentada en Puerto de Mar, Alfredo me abordó para salir a “beber curda” pero lo más impresionante es que no se tomó ninguna.
En cambio decidió relatarme que desde los 20 años empezó a experimentar con drogas duras.
-Mis padres son argentinos, llegaron en los 70s a Venezuela, diez años después nací yo, el hijo único. Mi mamá tuvo suerte porque mi abuelo era un ganadero importante y esto ha permitido que gocemos de buen capital en cualquier país. Mi papá se dedicó a los negocios, importando herramientas para trabajar el petróleo. Me han dado la espalda en ocasiones pero le debo mi status. Hoy estoy cumpliendo siete años limpios, sin fumarme nada ni beber una gota de alcohol. Te invité esta cerveza porque no pareces de aquí. ¿Tú eres venezolano?”- dijo Lettieri.
La verdad es que yo estaba muy confundido. Los asuntos de mi mente no se enfocaban en el dinero, trabajaba inventando historias que no me identificaba para regalarle el sueldo a mi madre. No me interesaba más que andar desocupado para pensar en escribir y escribir sobre pensar. En esos tiempos de ocio, salía a caminar por Puerto de Mar para luego sentarme a mirar mujeres andar en la Plaza de la Cruz y el Mar. Pero así también descubrí el secreto de Lettieri.
Una noche decidí tomar la calle Libertad para volver a casa , retando a la realidad por las altas probabilidades de ser asaltado, cuando miré la camioneta negra de Lettieri. El tipo raptaba transexuales. Aunque en un principio lo sometí a la duda, una semana después tomé el mismo camino, a la misma hora y lo vi raptando otro transexual, en efecto era Lettieri viviendo su nueva adicción.
En un principio decidí obviarlo y no tomar el camino pero era imposible no recordarlo cuando veía a Lettieri en la radio, en ocasiones me abordaba para llevarme a mi casa y me decía:
-Tú eres un carajito, yo tengo aventuras con carajitas menores que tu, pueden ser mis hijas-
Por suerte mi casa no quedaba lejos de la radio, lo que le impedía extenderse en sus relatos.
El asunto se me olvidó. Pero el día 21 de agosto de 2012, desapareció Lettieri y su camioneta. El día 2 de septiembre de 2012, apareció su camioneta en el cerro “El Morro”, lugar relacionado a las actividades paranormales, señalado por el escultor Dimitrius Demus como un punto de referencia para los extraterrestres. Pero el paradero de nuestro personaje, que dejó una esposa y un hijo a la deriva, no se conoció jamás.
II
La radio quedó en manos de un primo de Lettieri llamado Cornelio, quien actuaba como si no entendiese el castellano. No conversaba, iba a su despacho a reunirse con el Director General Augusto Marnelli, para desaparecer al mediodía, sin saludar ni despedirse. Todo siguió igual en nuestro trabajo porque Marnelli se había encargado desde siempre, pero a Lettieri le gustaba ejercer una figura decorativa, ser la imagen de la radio.
Una tarde ocurrió algo extraño. Desperté de una siesta inesperada con la imagen en mi mente de Lettieri en su camioneta negra, el transexual apoyado en su ventana, luego el transexual caminando hacia la puerta de copiloto para abrirla y desaparecer junto al sonido del motor.
Mi computadora estaba dañada e impedido de trabajar en casa, fui a la radio. La oficina de los guionistas vacía como siempre y preparé un café para sentarme a escribir 14 minutos, luego fui interrumpido por una llamada pero no quise contestar. El teléfono de la oficina sonó cinco minutos más y harto, atendí.
-Producción Radio Bahía 15 social FM- dije mientras me preguntaba si había dicho bien el nombre.
III
Meses después de la llamada, caminaba en un centro comercial repleto de locales vacíos. En la vidriera de una tienda había un collage de periódicos que servían para ocultar su interior. Estuve mirando en detalle, impulsado por la curiosidad más que por descubrir qué había dentro del local, para leer una noticia que transcribo a partir de mi memoria:
Detective del CICPC ultima a Jhade Perla
A las 9:15pm del pasado viernes, fue hallado en el cerro “El morro”, el cadáver sin vida de Alberto Ramírez(20), quien era conocido como “Jhade Perla”.
El SEBIN informó, a través de un comunicado de prensa, que Fabricio González se entregó a las autoridades tras asesinar a Ramírez y trasladar el cuerpo al cerro “El Morro. Se conoció de manera extraoficial que el detective estaba al frente de las investigaciones en torno al caso Lettieri.
Un vecino del sector “Las Charas” comentó que Ramírez mantenía una relación carnal con el Detective González. “ El petejota siempre lo venía a buscar, a veces peleaban porque su mamá me dijo que entre tantos hombres, este era el peor. Nosotros pasamos el fin de semana sin saber de él pero eso es normal. Nos impresionó cuando apareció en el periódico, nadie llamó a la familia. No puede quedar impune, se tiene que saber la verdad”.
IV
A modo de conclusión, y no menos importante, es preciso afirmar que mi identidad no puede ser descifrada. Es probable que mi ausencia sea una costumbre para los habitantes de Puerto de Mar.
Sin embargo, Lettieri está vivo y probablemente sea el culpable de la muerte del transexual. Porque como me dijo él una vez:
-En Venezuela todo se resuelve con plata-.