Hace muchos años, en las calles de Santa Bárbara de Zulia-Venezuela, había un hombre muy conocido por todos, le gustaba la parranda, donde llegara allí había canto y relajo con él. Un día dice la gente que conoció a una muchacha y se enamoró, la muchacha de se fue de viaje y no volvió más a la ciudad, Gonzalo llevaba por nombre este señor, y luego lo volvimos a ver, ya no era el mismo, vivía tomando y ebrio por ese enamoramiento. Él tocaba muy bien el cuatro y sentado en la plaza muchas veces uno pasaba y le decía que cantara una canción, él la cantaba, pero sin antes cantar la de Margarita.
He querido dedicarle esta escritura a este Señor que cuando se encontraba lucido era una excelente persona cantante y reconocido por muchos.
GONZALO
Caminante y sonriente en busca de una flor,
Desteñida la camisa, arrugado el pantalón,
Perdido entre las calles persiguiendo su olor,
Con sus alpargatas, desgastadas y su sombrero sin color.
Margarita, Margarita gritaba a viva voz. Gonzalo no entendía algunas cosas del amor, Sentado en la calle, muchas veces lo vi yo, Sin percatarme que en su mochila, llevaba un cuatro, tabaco y ron.
Lo corrían, de restaurantes, lo corrían del portón,
Gonzalo solo quería, conseguir a la dueña de su canción,
Que varias noches en la plaza, la entonaba a todo pulmón,
“Margarita, de mi vida, Margarita, mi amor,
No ha existido hombre, en el mundo que te amé como yo”
Gonzalo, vagaba en las calles sin importar la hora del reloj.
Y aún sueña que algún día, Margarita escuchara la canción que le dedicó.
Hay personas que tras un fallo amoroso se pierden en el alcohol o en algún vicio, y luego hallan la forma de salir adelante, este fue el caso de Gonzalo “El Cantor”
Espero les haya gustado, hasta la próxima.
Las imagen son de Pinterest, y fueron editadas por
@edithb en PowerPoint.
Final Español: #
Final ingles:#