La vida es un videojuego, nosotros somos el personaje y Dios es el jugador.
El personaje recibe instrucciones pero es libre para obedecer o hacer lo que le parezca.
El juego tiene una misión y objetivo que es distinto en cada juego.
Cada personaje está diseñado específicamente para cada juego.
En el juego hay personajes que intentan evitar que otro personaje logre su objetivo: los malos del juego son parte del juego.
El juego se gana cuando se logra el objetivo. Quedarse en la primera pantalla porque libremente así se decide no es una opción razonable aunque la libertad la hace posible.
Si un personaje añora la función de otro personaje en otro juego es porque ignora que Dios ha decidido lo mejor para nosotros y que estamos especialmente capacitados para nuestro juego. Sonic y don King Kong. Qué hace sonic con la princesa?
Si el personaje no se esfuerza por aprender su misión en el juego los obstáculos o los malos del juego lo rematarán sin piedad hasta que aprenda. El juego acaba cuando se agota la partida. A veces es por tiempo y a veces por número de vidas. Si somos dóciles a la voluntad de Dios, lograremos acabar la partida, nos acabaremos el juego y todo será perfecto.