Iba caminando, respiraba aire fresco esa mañana, tomaba el café mañanero para dirigirse al trabajo, (sin ánimos como de costumbre), veía como todo el mundo tomaba rumbo a sus labores diarias.. Eran eso de las 6:30am, cuando comienzo detenidamente a pensar, porque sigo en Venezuela, si la rutina diaria, sin recompensas a cambio, ni esperanzas de futuro, es una triste comparación, como la de vivir con una persona que quisiste mucho hace tiempo y de la que incluso te enamoraste, pero hoy día está perdida en las drogas y la única forma de detener el mal es destruirla por completo... En este caso, dándole un tiro.