En abril del 2017, durante la Semana Santa fui con un grupo de amigos al Parque Nacional Gral. Juan Pablo Peñaloza a acampar en la laguna "La Verdosa". El plan era sencillo: acampar por una noche frente a la laguna y regresarnos al día siguiente. La travesía inició en el terminal de San Cristóbal, donde tomamos un bus hasta el poblado de La Grita, capital del Municipio Jauregui. Al llegar buscamos una buseta que nos subiera hasta 'Portachuelo'; el punto dónde comenzaría la caminata en ascenso hasta La Verdosa.
El grupo estaba compuesto por unas doce personas. Unai, ya había visitado el lugar en varias ocasiones por lo que nos guío durante el recorrido. Desde que iniciamos la caminata la neblina opacaba todo alrededor y se hacía más espesa a medida que avanzábamos, se mantuvo así durante todo el trayecto. A pesar de que la neblina dificultaba la visibilidad del sendero logré tomar algunas fotos del ascenso.
El camino continúa montaña arriba hasta encontrarse con una fila de arboles barbudos, de colores llamativos, llenos de musgo y lama que marcan la entrada a la laguna. El recorrido en general es bastante sencillo, de unas pocas horas; inicia a un costado de los sembradíos de fresas y va tomando inclinación a medida que se recorre la montaña, es importante siempre estar pendiente del sendero para no perderse entre la neblina.
Al llegar a La Verdosa, enseguida se hace evidente el porqué de su nombre: el fondo de la laguna está lleno de algas de un color verde intenso, lo que le da una tonalidad verdosa al agua. Esta laguna se encuentra a 3250 msnm, tiene un muro de piedras hecho artesanalmente que la divide justo a la mitad; se dice que solía representar la división territorial entre los estados Táchira y Mérida, pero en la actualidad ya no es así.
Caminamos alrededor de la laguna hasta encontrar un buen lugar para montar el campamento, justo cuando terminamos y después de comer, comenzó a llover muchísimo. Todos nos resguardamos en las carpas mientas nos preparábamos para las frías temperaturas que pueden descender hasta menos de 0°C en las noches. Llovió toda la tarde hasta un poco antes del anochecer, cuando cesó la lluvia salí a tomar algunas fotos: Esta imagen es mi favorita de todo el viaje. El frio y la montaña son protagonistas en esta escena.
En la noche el frío fue inclemente. Logré dormir a ratos pero el frío siempre conseguía despertarme de nuevo, a pesar de eso si descansamos algo. Ya en la mañana y con un poco de suerte, la neblina se despejó, la laguna rodeada de matorrales y frailejones se lograba ver.
Salimos rápido a tomar sol y aprovechamos hacer un recorrido para conocer un poco más el lugar. Caminamos por los alrededores y tomamos algunas fotos sorprendidos de todo lo que la neblina ocultaba. Nos despedimos de La Verdosa mientras todavía se mantenía despejado el paisaje, agradecidos de poder haber presenciado aquellas visuales.