La montaña cubierta del verde andino se hace bastante llamativa desde la ciudad, por lo que varios amigos y yo decidimos ir de expedición. Habíamos visitado la montaña de Guarín anteriormente y teníamos pendiente hacer una ruta de exploración hasta una de las cascadas que se ven desde el camino.
El grupo lo conformábamos unas nueve personas en total. Todos coincidimos a media mañana en la parte más alta del poblado de San Rafael de Cordero. Iniciamos el recorrido al final de la carretera, dónde los caminos comienzan a dirigirse al interior de la montaña. El cielo estaba despejado y el sol brillaba intensamente.
La ruta sigue por una regresiva de concreto que se alza poco a poco a mediada que avanza serpenteando la montaña. La mayor parte de la ruta es en ascenso y durante el recorrido se pueden ver varios sembradíos, potreros y algunas casas rurales. La subida continua hasta la Capilla Azul, allí tomamos un desvío a la izquierda, por los potreros, con dirección hacia la Quebrada "La Cordera".
Avanzábamos rápidamente internándonos cada vez más en el corazón de la montaña hasta que nos encontramos con toda un área que había sido parcialmente desforestada. Montones de arboles tirados obstruían el camino y borraban buena parte del sendero, intentamos sobrepasarlos con saltos acrobáticos pero torpes y creando rutas improvisadas que cada vez se hacían mas peligrosas. En mas de una ocasión alguien del grupo estuvo a punto lastimarse seriamente o de caer de algún borde del "nuevo sendero".