Ayer volvimos a hacer jaleas de mango para la venta, un emprendimiento que hemos tenido durante más de 10 años y que habíamos dejado de lado por diversas razones. Cada vez que hago este rico dulce viajo a mi infancia, a los días en que mi mamá hacía este y otros dulces y me enviaba a venderlos. En algunos años difíciles, cuando mis hijos estaban estudiando en la universidad y mi esposo no tenía trabajo, también hicimos muchos dulces en familia y mis hijos iban al mercado a venderlos o nos poníamos en ferias de emprendedores para vender este dulce y otros productos que elaborábamos.
Imagenes del archivo de la página de facebook de nuestro emprendimiento familiar "La Dulce Crucita". En la primera pueden ver las jaleas de mango y el ron con ponsigue, mientras que en la segunda son mi esposo y mi hija en una feria vendiendo nuestros productos
Ayer nos pusimos manos a la obra y trabajamos todo el día en la elaboración de estas deliciosas jaleas de mango.
Este es un dulce tradicional, que se hace con mangos verdes y azúcar. Cada quien tiene su estilo para prepararlo. Por ejemplo, algunas personas sancochan el mango pelado y en pedacitos, yo lo cocino entero. Al hacerlo así ya sé que están listos cuando el mango se abre. Después lo dejo enfriar para pelarlo y raspar la pulpa de la semilla, esa pulpa la cuelo con un paño para que no vayan las hebras de este fruto. Es un trabajo tedioso y largo, que algunas personas omiten, pero que me permite hacer un dulce de más calidad, porque a mí no me gusta encontrarme estas hebras, por eso me esfuerzo para que mis clientes disfruten de un dulce delicado y libre de ellas.
Solo en colar los mangos ya nos echamos un par de horas de trabajo, pero ahí no se acaba. Se debe mezclar la pulpa de mango con el azúcar y cocinar (sin dejar de mezclar, para que no se queme) por cerca de dos horas o un poco más. El tiempo va a depender de la cantidad que se está preparando y si el fuego está muy bajito o alto. Hay que tener mucho cuidado porque cuando empieza a hervir saltan las burbujas de dulce y pueden ocasionar quemaduras muy graves, así que es mejor mantener el fuego medio o bajo aunque pases más tiempo pegado en la cocina.
Saber cuando está listo es un poco complicado, si lo bajas muy pronto quedará sabroso, pero blandito como una mermelada. La idea es dejarlo en un punto que cuando se enfríe lo puedas desmoldar y cortarlo. A medida que se cocina sentirás que es más pesado de mover y que burbujea más. Puedes ir probando el punto al colocar un poco de dulce en un plato y ver que textura va tomando al enfriarse; verificar si se siente firme y si se despega del plato.
Una de las razones por la que dejamos de preparar este dulce es que gasta mucho gas en su preparación y hubo una época que el suministro de gas en la ciudad era muy inestable. Cuando yo era niña mi mamá lo preparaba en fogón, pero sinceramente así uno se cansa mucho más y el cuerpo recibe mucho calor.
Aun cuando acabamos bastante cansados vale la pena hacer este trabajo en familia para generar algunos ingresos extra, da mucha satisfacción.
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