Somos débiles a la carne, porque venimos de la carne, somos pecadores porque vivimos en la tierra, porque el pecado entro por un hombre, Dios dio el libre albedrio, pero dijo no comerás de fruto sagrado, y no se cumplió; si no seguimos su palabra estaremos expuestos a caer en tentación, nuestro Señor Jesucristo nos deja la palabra en las Santas Escrituras, siguiendo su palabra podremos estar a salvo, cumpliendo sus mandamientos.
1 Juan 2:15 – 16
No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
Santiago 3:15
Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica.
Gàlatas 5:19 - 21
Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Hebreos 11:24 - 25
Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado,
1 Corintios 10:13
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.
Hebreos 4:15 – 16
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.