Un verdadero profeta debe tener el conocimiento de la verdadera palabra de Dios, con el permiso y bendición de nuestro Señor, pero debe ser elegido por Dios, para que pueda tener en la palabra el poder de edificación, exhortación y consolación, con paciencia para dar esperanza a los hombres, debe seguir los mandamientos de nuestro Señor Jesucristo, porque Dios quiere que todos tengamos el conocimiento de las Santas Escrituras, igual va a seguir siendo un pecador por vivir en la tierra.
1 Corintios 4:9
Porque pienso que Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles en último lugar, como a sentenciados a muerte; porque hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres.
2 Corintios 11:13 al 15
Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.
Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz.
Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.
1 Corintios 14:1 al 5
Procurad alcanzar el amor; pero también desead ardientemente los dones espirituales, sobre todo que profeticéis.
Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, sino que en su espíritu habla misterios.
Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.
El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica, pero el que profetiza edifica a la iglesia.
Yo quisiera que todos hablarais en lenguas, pero aún más, que profetizarais; pues el que profetiza es superior al que habla en lenguas, a menos de que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
Romanos 15:4
Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.
Jeremías 18:18
Entonces dijeron: Venid y urdamos planes contra Jeremías. Ciertamente la ley no le faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo con la lengua, y no hagamos caso a ninguna de sus palabras.
Juan 3:34
Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, pues El da el Espíritu sin medida.