Hablar en lenguas viene desde el día de pentecostés, habían habitantes de diferentes lugares, cuando fueron tocados por el Espíritu Santo, todos se entendían, actualmente cuando alguna persona habla otro idioma, busca un intérprete para que las otras personas, que no entienden su idioma, puedan entenderlo, pero con Dios no necesitamos interprete, porque hasta sin hablarle ya nuestro Señor sabe lo que queremos decirle .
1 Corintios 14:9
Así también vosotros, a menos de que con la boca pronunciéis palabras inteligibles, ¿cómo se sabrá lo que decís? Pues hablaréis al aire.
1 Corintios 14:27 al 28
Si alguno habla en lenguas, que hablen dos, o a lo más tres, y por turno, y que uno interprete;
pero si no hay intérprete, que guarde silencio en la iglesia y que hable para sí y para Dios.
Hechos 2:1 al 11
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar.
De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados,
y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos.
Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.
Y había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo.
Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.
Y estaban asombrados y se maravillaban, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que están hablando?
¿Cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua en la que hemos nacido?
Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia,
de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos,
cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las maravillas de Dios.