Cuando pensamos en el sufrimiento, solo lo hacemos por uno mismo, nunca pensamos en el sufrimiento de los demás y menos en el sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo y mucho menos en el sufrimiento de su madre la Virgen María, considero que eso si fue un sufrimiento fuerte, de cada sufrimiento debemos recibir una enseñanza, un aprendizaje, es por ello que debemos alegrarnos, de cada caída hay un levantarse y continuar, porque Dios siempre nos da una alegría, del sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo hubo su Gloria y nuestra salvación, ¿Por qué nos quejamos? Alegrémonos que si nos duele algo es porque estamos vivos, Gracias Dios por Todo.
2 Timoteo 3:12
Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos.
Juan 15:19 -20
Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia.
Acordaos de la palabra que yo os dije: Un siervo no es mayor que su señor. Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros; si guardaron mi palabra, también guardarán la vuestra.
Romanos 5:3 al 5
Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.
1 Pedro 4:12 – 13
Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría.