Esta espectacular obra arquitectonica es considerada como unos de los monumentos históricos de la ciudad de Buenos Aires. Su fachada fue diseñada por el arquitecto noruego Olof boye y el ingeniero suizo-argentino Carlos Nystromer. La iniciativa de su construcción fue del también ingeniero, John Bateman cuya compañía estuvo a cargo de la obra.
A Mediados del siglo XIX la ciudad de Buenos Aires tuvo un crecimiento abrumador ya que el movimiento económico de sus puertos se había consolidado. De la misma manera que la ciudad crecía, los servicios colapsaban hasta el punto de producirse varias epidemias de cólera y fiebre tifoidea, lo que mato a mas de 1500 personas. Debido a esto y aprovechando la bonanza económica del momento, el gobierno tomo la decisión de avanzar en un proyecto de potabilización del agua que se desarrollaría en esta edificación.
La obra fue iniciada en en 1887 y terminada en 1894. La característica principal es su diseño ecléctico con detalles en cerámica y su particular color terracota. Todos los materiales fueron importados desde Bélgica e Inglaterra. Los revestimientos que venían listos para armar y montar. En esta obra trabajaron mas de 400 obreros.
Hoy en día en su interior, funciona un museo que alberga toda la historia, planos y documentos de la empresa. Otro dato interesante es que progresivamente se ha hecho la restauración del palacio para que luzca de la misma manera que el día de su inauguración en 1894. Sin duda, que la fachada de esta edificación es su gran atractivo, en especial para estudiantes y amantes de la arquitectura, que quedan anonadados ante su imponente presencia.
El palacio se encuentra en la avenida córdoba 1950 y ocupa toda una cuadra.
Para llegar, basta con tomar la linea del subte de color verde y bajarse en la estación Callao. Solo a algunos metros caminando lo encontraras.