Ayer por la tarde aún había lista de espera para ser alcalde. Se hacía el programa La Ventana, de la cadena SER, en el Museo Ruso de Málaga. “Parece que estamos en la consulta del urólogo… Pa el próximo programa tráete alguna mujer, ¡Carles!”, se la clavó con arte el humorista Manu Sánchez al director del programa, Carles Francino, cuando ya sonaban los pitos de las cinco en punto de la tarde. La primera hora coincidieron Antonio Banderas Picasso; el vicepresidente andaluz, Juan Marín, y quien a esa hora volvía a decir el ciudadano Marín que será hoy el próximo alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. El humorista sevillano también hizo un guiño a “la manquita” (la catedral malagueña con su torre derecha inacabada), de la que dijo que es la única catedral de España que homenajea a la discapacidad. Olé.
La manquita, Catedral de Málaga
De la Torre también estaba ayer -pese a que Juan Marín insistía en que hoy mantendría el bastón de mando- en la lista de espera para ser alcalde. Hasta el día estipulado legalmente para la constitución de los ayuntamientos, tras las elecciones del 26 de mayo, y como en la celebrada obra de Samuel Beckett, parecía estar esperando a quien nunca llegaba. Esperando a Cassá. Como la manquita, De la Torre esperaba acabar su apellido municipal por la derecha o el centro derecha y se le notaba. Por la mañana había estado sentado en una sala del Hotel Barceló, con un ojo pendiente del teléfono móvil por si llamaba Juan Cassá (es un suponer) y con el otro pendiente del consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre, protagonista del foro que allí organizó La Opinión para saber, entre otras cosas, que casi 300.000 andaluces más, del medio millón ya desvelados por el nuevo gobierno, podrían estar en el limbo de unas listas de espera interminables. Aguirre explicó que se trata de andaluces que volvían en bucle al principio del conteo administrativo sanitario, sin llegar nunca al especialista o al quirófano.
Jesús Aguirre, nuevo consejero de Salud. Junta de Andalucía
El consejero sorprendió a quienes no le conocían hablando clarito con su acento cordobés. Comenzó un discurso más partidista que sanitario, pero al fin entró en materia y no defraudó, tras dejar claro qué consejería manda en los presupuestos, aprobados el miércoles in extremis (con X) en el parlamento andaluz. Las tres consejerías que más dinero se reparten son la de Políticas Sociales con una dotación de más de 2000 millones de euros; la de Educación, con más de 6000 millones y, la que él gestiona, con unos 10.000. Entre las tres suman el 53% del presupuesto andaluz.
Fco de la Torre, alcalde de Málaga, en el salón del plenos del ayuntamiento
Habló Aguirre de mirar al paciente a los ojos. De ser afectivos y efectivos. Conectar los centros sociales con las consultas sanitarias. Potenciar la enfermería de enlace (conozco bien esa figura de cuando mi madre empezó a irse, el enfermero de enlace del centro de salud del barrio, sector Cruz de Humilladero / La Unión, fue muy importante para ella y para quienes la cuidábamos) Seguir abriendo los quirófanos por la tarde y los sábados (del 25 de marzo al 21 de mayo de 2018 se hicieron 15.038 intervenciones quirúrgicas, en ese mismo periodo de este año 16.717). Habló del cribado rectal, que cuesta dos euros, para detectar a tiempo un cáncer de colon cuyo tratamiento cuesta 26.000. Crear el hábito de la analítica de sangre para saber el PSA que puede advertir del cáncer de próstata (Aguirre dijo estar operado) Promover un calendario vacunal único. Hacer los trasplantes de médula en el hogar del paciente... (respecto a este asunto, el consejero terminó con un: Sed fuertes, elevando el brazo derecho y sacando bíceps, en recuerdo del inolvidable Pablo Ráez). Es un personaje, dijo un médico invitado al foro.
(c) Domi del Postigo / www.domidelpostigo.es