Estamos viviendo una etapa importante como sociedad, por fin los pequeños colectivos que siempre han sido excluidos y estigmatizados están alzando su voz y están siendo escuchados y lentamente aceptados y comprendidos.
No olvidemos que hasta hace unos años las personas de color éramos tratados como monos, como una especie de animales comercializada y usada para trabajo forzado, ahora eso nos parece una barbarie, pero seguimos tratando diferente a colectivos como el LGBTI o miembros de algunas religiones e incluso etnias.
La humanidad tiene que darse cuenta que primero que todos somos humanos y somos iguales sin importar nuestra cultura, raza u orientación sexual, algo que no debería ser difícil de entender pero que a veces se choca contra un muro cuando intenta entrar en la cabeza de algunos obtusos sin principios.
Somos iguales, todos, punto.