De la vista de la ventana de mi habitación depende gran parte de mi vida y por muchos años ha estado sumamente sucia. Sus vidrios, originalmente transparentes, han estado casi opacos desde que tengo memoria y por tanto mi visión del mundo es extremadamente limitada. Entra muy poca luz, no veo más allá de mis narices; el dolor se ha hecho presente por mucho tiempo enquistándose en mi alma. Lo he evitado con la esperanza de que así lo eliminaría pero este plan no funcionó. Así que de nuevo miro mi ventana, y en un impulso por despertar, al fin me dí cuenta que con mucho trabajo puedo tener una mejor vista, una que se corresponda con la realidad. El problema es que al limpiarla enfermo, son muchos años sin atender esta área y se levantan antiguos hechizos que protegen a tanta suciedad. Duele este proceso, así que de vez en cuando caigo en batalla, víctima de magia oscura acumulada en toda mi habitación, magia que en parte ni siquiera es mía. Al abrir mis ojos cada mañana empieza la guerra constante, pero aquí sigo aguantando.
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