una mujer abrazada a su guitarra con cuerdas a medias en un paradero desnudo y tatuado en la ciudad de las injusticias, de los chismes y cahuines; relatos que importan mas que la existencia de la maquillada mujer con esquizofrenia según los archivos del psiquiatra, según los parámetros en como nos miden,
y si tal vez todos padecemos ese mal a ella se le nota y ahí continúa en la única compañía frente al monstruoso aparataje de las deudas y ansiedades comerciales.