La Muerte De un Ángel

Words
453
Reading
3 min
Listen
Play
4y

photo1675290964.jpeg


Aprendí de la vida que en ciertas ocasiones no basta con creer. Desear tampoco es suficiente para hacer que las cosas pasen.

photo1675291589.jpeg

Todo un mundo de oportunidades y yo escogí el camino menos indicado para transitar. Descalzo, desnudo y con el viento en contra, llevando la esperanza sobre mi espalda porque todo iba en la dirección opuesta, me entregué a mi impulso, a esa corazonada que te avienta al vacío esperando que algo bueno suceda.

Aposté fuerte y todo lo poco o mucho que tenía, de una sola vez, aferrándome al milagro de la divinidad, esperando que de mis cartas saliera la mano que me convirtiera en ganador.

"El azar es una ruleta rusa que te puede entregar todo en un instante, pero también puede arrebatarte los sueños, las ganas y, por último, la vida".


photo1675293024.jpeg


Mientras caía me anclé a lo único solido que tenía: a mi corazón y a mi fe, deseando que mis alas se expandiesen y pudiera disfrutar del vuelo. Sin embargo, el destino tenía otros planes previstos, y mi felicidad no se hallaba en su lista; mis alas nunca se desplegaron.

Aun sabiendo que todo estaba perdido intente construir aquellas alas faltantes, de rocas; pequeñas piedras que se desprendían del abismo.

photo1675295086.jpeg

— No quiero morir. —
Era el ruego que profesaban mis labios mientras mis lagrimas iban siendo arrebatadas de mis ojos por el pasar del viento.

— ¡Me reúso a morir! —
Grité, secando con irascible dolor aquellas lagrimas que no paraban de brotar.

Miraba al suelo y como este acercándose cada vez más, me mostraba la bienvenida a lo que sería mi estrepitoso adiós.

Trataba de unir las rocas, las apilaba una encima de la otra, las juntaba buscando unirlas...

— ¡Maldita sea! —
Gritaba.
— Por favor únanse. —
Decía sollozando entre el desespero.
— Te lo ruego Dios, ¡ayúdame!, ya no sé qué hacer. —

Mis ruegos, suplicas y oraciones fueron solo proyectadas al viento, nunca fui escuchado.

photo1675293024.jpeg

<>
Pensé, resignado.

Fue entonces donde lo entendí completamente:

— No queda nada más por hacer, no hay más por lo que luchar o por lo que insistir... Si es esta mi suerte y mi azar, que así sea... —

Extendí mis brazos y recibí con una sonrisa el último aliento de mi desdichada vida.

Por: Diego Guedez (Nox)


photo1675297989.jpeg


Me despido Agradeciendo profundamente tu tiempo al leerme.
Sería todo un honor y un enorme placer saber tu opinión, ¿Qué tal si la dejas en la caja de comentarios?


Espero saber de ti próximamente.

Mis redes sociales:
facebook Instagram Twitter


Todo el contenido ha sido creado por mi persona.

Las imágenes fueron creadas en la aplicación para celular de Cavana.

La Muerte De un Ángel | Ecency