A mis amigos de Hive, antes de comenzar quiero pedirles disculpas por no haber podido publicar ayer. Mi teléfono está presentando problemas con la batería y, con tantas horas de apagón, me fue imposible mantenerlo cargado para compartir contenido con ustedes. A veces la tecnología y las circunstancias nos ponen pequeños obstáculos, pero aquí estoy hoy para contarles cómo vivimos un día muy especial.
👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦👨👩👦
Ayer celebramos el Día de los Padres, el segundo año en que mi esposo tiene la dicha de festejar esta fecha como papá de nuestro pequeño Lukas.
No tenía dinero para regalarle un lujoso automóvil, ni un reloj de oro, ni un viaje en yate. La realidad de muchas familias cubanas es diferente. Sin embargo, le regalé algo que considero mucho más valioso: un día lleno de momentos preciosos, risas sinceras y recuerdos que quedarán guardados para siempre en nuestro corazón.
La mañana comenzó temprano, aunque Lázaro ya se había levantado antes que nosotros. Cuando Lukas y yo despertamos, ya tenía preparado el desayuno para los tres. Fue un gesto sencillo, pero lleno de amor, de esos que muchas veces pasan desapercibidos y que realmente sostienen una familia.
Después de desayunar nos dedicamos a terminar los quehaceres de la casa para poder salir sin preocupaciones. Una vez todo estuvo listo, emprendimos camino hacia una tienda para comprar algunos alimentos que ya nos hacían falta: arroz, pastas, pescado y otras cositas necesarias para el hogar.
Detrás de esa tienda existe una pequeña playita muy peculiar. El mar ha ido entrando poco a poco por su cuenta, formando un rincón tranquilo y acogedor donde las familias suelen pasar un buen rato. A Lukas le encanta la playa; ver tanta agua lo emociona y lo llena de energía. Apenas llegó comenzó a señalar el mar y a sonreír con esa felicidad tan pura que solo tienen los niños.
Nos sentamos un rato a tomar refrescos y comer algunas galletas, pero aquello duró poco porque Lukas ya estaba ansioso por meterse al agua. Y así lo hicimos. Pasamos aproximadamente dos horas disfrutando del mar, jugando y compartiendo juntos. Fueron momentos simples, pero inmensamente felices.
Sin embargo, la realidad cubana siempre marca el ritmo de nuestros días. A las doce del mediodía regresaba la corriente eléctrica y había que volver a casa para cocinar y aprovechar el tiempo para lavar. Así que nos despedimos de la playa y regresamos a nuestras responsabilidades entre risas y comentarios sobre lo bien que la habíamos pasado.
Pero el día aún no había terminado.
En la tarde volvimos a salir, esta vez hacia una plazoleta frente al mar. Allí llevamos a Lukas para que corriera libremente, jugara a la pelota y gastara toda esa energía que parece no acabarse nunca. Verlo correr con su papá, escucharlos reír juntos y observar la complicidad que existe entre ellos fue, sin duda, el mejor regalo del día.
Mientras los observaba, pensé que la paternidad no se mide por los regalos costosos que un padre puede recibir o dar. Se mide en desayunos preparados al amanecer, en manos que sostienen a un niño cuando aprende a caminar, en juegos de pelota frente al mar y en el cansancio de quien trabaja cada día para que a su familia no le falte amor.
Este fue el segundo Día de los Padres de Lázaro, y aunque no hubo lujos ni grandes gastos, sí hubo algo mucho más importante: tiempo juntos.
Y al final, cuando Lukas sea mayor, estoy segura de que no recordará cuánto dinero teníamos aquel día. Recordará las olas, las carreras frente al mar, las risas con su papá y el amor que llenaba cada instante.
Feliz Día de los Padres a todos esos hombres que cada día construyen recuerdos inolvidables junto a sus hijos.
Quiero tomarme un momento para agradecer de corazón a todas las personas que siempre pasan por mis publicaciones en Hive. Gracias por cada voto, cada comentario y cada palabra bonita que me dejan. Aunque muchas veces no tenga el tiempo o la conexión suficiente para responder como quisiera, sepan que leo todo y valoro muchísimo el cariño y el apoyo que me brindan.
También quiero disculparme por las veces en que desaparezco o no publico con frecuencia. La situación con la conexión aquí en Cuba muchas veces hace todo más complicado, y en ocasiones simplemente no logro mantener la constancia que quisiera. Aun así, siempre trato de regresar y compartir contenido sincero, interesante y hecho desde el corazón.
Hive se ha convertido en un espacio muy especial para mí. Un lugar donde puedo expresarme, compartir mis vivencias y sentirme acompañada por personas increíbles de diferentes partes del mundo.
Quiero agradecer especialmente a mi esposo, , por estar siempre a mi lado, apoyándome incluso en los días más difíciles. Gracias por impulsarme a seguir creando y nunca dejarme rendirme.
También quiero agradecer a mi querida mamá canadiense, , por tanto cariño, apoyo y amor hacia nuestra familia. Y a su esposo,
, quien ha sido como un ángel de la guarda para nosotros. Nunca voy a olvidar todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí, por mi esposo y por nuestro hijo.
Y seguir pidiendo el apoyo al blog de mi mamá @milagrosc.miranda
Y por supuesto, muchísimas gracias a toda la comunidad de BBH y por hacerme sentir bienvenida, apoyada y motivada a seguir creciendo dentro de esta hermosa plataforma.
Gracias por acompañarme en este camino, por leerme y por estar aquí 🌿💚