A veces yo me siento triste y rota, pero no hago nada más que escribir y que las letras fluyan en este mar de sentimientos erróneos y desagradables. Escribo (o trato de escribir) para sentirme viva, para sentirme llena en una ciudad de gente vacía. Aunque tal vez mis versos no tengan mucho sentido, supongo que ese es el quejido de mi alma doliente. La voz etérea que se expresa a través de mi cuerpo físico sale por un espacio que hay en mi corazón, por una grieta.
De eso se trata el poema que hoy les traigo, se trata de las cicatrices, que nos marcan, muchas de las cuales tardan mucho en sanar. Si bien es bastante corto, espero que lo disfruten.
Este daño muy cuantioso,
crece con un gran impulso.
Sabes que de nada lloro,
hey, ahórrate el engaño,
no me esperes en agosto.
Caigo hundida en la grieta,
en el abismo angosto
de mi órgano sombrío.
Dayrams Vergara