El mundo audiovisual no es solamente el escribir un guion y filmarlo en el caso del cine, o quizás armar la producción de un programa en vivo, tal como se hace en televisión; eso es algo que logré descubrir en el séptimo semestre de mi carrera a través de la unidad curricular Montajes Audiovisuales.
Mi reto para ese semestre (actualmente estoy en el octavo) junto a mis compañeros, fue escoger un proyecto a realizar entre cine experimental, documental, ficción o videoclip (ver definiciones). Luego de muchas conversaciones, elegimos hacer documental, algo que era totalmente nuevo para mí.
No teníamos ni idea de cómo realizar la pre-producción, ya que además de todo el proceso de investigación exhaustiva del tema y las preguntas a realizar para los entrevistados, no había otra cosa que pudiéramos hacer antes de tener la información que nos proporcionaron quienes protagonizaron el proyecto.
Principalmente, debo contarles que escogimos como tema la escalada deportiva en San Juan de los Morros, que es una disciplina en la que ésta ciudad guariqueña es pionera a nivel nacional y mundial, ya que cuenta con grandes atletas y con el muro de escalada más alto de toda Venezuela.
Realmente nos involucramos de una manera total con el trabajo. Durante aproximadamente dos meses fuimos a los entrenamientos, a las competencias regionales y nacionales, tomamos fotos, nos hicimos amigos de los atletas y los entrenadores, e inclusive, llegamos a escalar ese alto muro de 19 metros, todo, por el compromiso de apropiarnos de lo que estábamos haciendo para luego poder mostrarlo en la pantalla.
Foto original junto a mis compañeras de la universidad. Yo soy la más alta, jeje
Luego de tener el material grabado –que por cierto, fue toda una odisea por falta de cámaras y micrófonos–, un compañero del grupo y yo nos dimos la ardua tarea de realizar el montaje y la edición de este proyecto audiovisual, que hasta ahora ha sido con el que más me he sentido satisfecha.
Durante 24 horas y a contra-reloj, estuvimos sentados en una computadora escogiendo las escenas, tipeando las entrevistas y maquetando la estructura del documental. En el proceso nos dimos cuenta de que debimos haber filmado otras tomas, haber grabado más, quizás haber aprovechado mejor el tiempo… Pero algo hermoso pasó, y es que nos vimos en la obligación de trabajar con lo que teníamos y resolver con ingenio los huecos que pudieron haber quedado en la producción.
Tal como lo digo en mi anterior artículo de El cine: Lo que hay detrás del séptimo arte (Parte III), “una película que tiene una excelente producción, pero un mal montaje y post-producción, puede caerse totalmente. Sin embargo, también nos podemos valer de la magia del montaje para lograr grandes cosas cuando tenemos debilidades en la producción a falta de presupuesto, equipos, a causa de limitaciones de tiempo, entre otros inconvenientes.”
En virtud de eso y del gran trabajo, que a mi juicio, fue realizado con mucho cariño y empeño, quiero presentarles el resultado final de este documental que se llama:
P.D. ¡La voz en OFF la grabé yo y eso también fue una nueva experiencia!