Había una vez un reino lejano, que había sido maldecido por una hechicera diciendo que este reino
No alcanzaría la felicidad, pues sus gobernantes serían comidos por la soberbia, lo cual había sucedido durante años. El pueblo dándose cuenta de esto, decidió escoger como rey al hombre más humilde y sencillo de estas tierras. Él se llamaba Luis. Él fue coronado y en ese momento recibió un regalo de una amable anciana, quien era una hechicera disfrazada y le dijo colócalo en tu cuarto pues este espejo es mágico. Luis recibiendo el regalo con gran humildad lo colocó en su cuarto, al despertarse se dedicó a vestirse se miró al espejo y este le dijo: eres un hombre muy apuesto y seguramente inteligente, no entiendo por que te vistes sin gracia, siendo el rey debes vestirte elegantemente. No debes ser el rey, si no te ves como rey. Te escogieron para colocar, el nombre del reino en alto, Luis se quedó pensando y le dijo: ¿Tú crees que debo cambiar mi manera de vestir?, el espejo respondió: por supuesto, siendo un hombre tan apuesto e inteligente debes vestirte con gran decoro, o acaso no eres el rey, Luis le dijo al espejo ellos me escogieron pues no querían un rey soberbio, el espejo le dijo: si, pero tampoco quieren un rey que parezca un mendigo. Él pensó que el espejo tenía razón así que cambió su vestuario por uno más elegante.
Todos los días se veía en el espejo y este le adulaba, diciendo lo inteligente, elegante y apuesto que era. Dichas palabras comenzaron a ocupar un espacio, en el corazón de Luis, y un día, el espejo le dijo veo que siendo un rey, tan inteligente apuesto y elegante, sigues sin imponer tu voluntad, un rey no puede obedecer a todos, por el contrario todos lo obedecen a él. Debes no solo ser el rey, si no demostrar que eres el rey. No puedes perder el tiempo, en hablar con cualquiera, tu eres el rey compórtate como debe ser. El corazón de Luis ya se había llenado de soberbia, alimentado por las palabras del espejo, las cuales llenaban sus oídos, todos los días, con halagos y malos consejos, por lo cual el comenzó a obedecer al espejo y se convirtió en un ser tan soberbio, como sus antecesores.
Un cierto día su madre vino a visitarle y el al verla, le dijo: mujer por qué no me has avisado que venías, te hubiera enviado un vestuario adecuado. Eres la madre del rey, no puedes verte como una mendiga, la madre le dijo: Luis yo siempre me he vestido de esta manera y tu nunca te habías avergonzado de mí, ¿por qué has dejado entrar a tu corazón la soberbia? el respondió: sólo me comporto como un rey, no sólo un rey se preocupa por su pueblo, se ve igual que ellos, comparte asu lado, siente sus sufrimiento y los consuela. Según lo que he escuchado, ya tu ni siquiera quieres ver a tu pueblo, todos dicen que no los escuchas, ¿cómo quieres ser un buen gobernante?. En ese momento Luis se dio cuenta de su error y de inmediato envió a buscar el espejo lo hechó en el más grande abismo del reino, pues se dio cuenta que solo se necesitan aduladores y malos consejos para lograr que los defectos que tenemos en nosotros afloren