Mi hijo menor tan solo un año y medio de edad, tiene la peculiaridad de hacerme aprender alguno cada día. Simplemente recalca la manera en que hay que vivirlo todo y me sorprende con todo aquello que sobrepasa lo que se esperaría para un individuo de su edad.
En estas navidades todo ha llegado un extremo muy bello porque está apreciándolo todo como si fuera lo más maravilloso del mundo. Su personalidad haciendo gala y con firmeza definiendo quién será.
¡Les aseguro que no estoy exagerando! -creo.
A veces intento mostrarlo de otra manera de hacer las cosas pensando que es la correcta y él es perseverante en demostrar que su manera es la que más me gusta.
Esos lentes que tienen una foto son una muestra fehaciente de que no puedo predecir lo que le va a gustar o lo que no, simplemente se los prestaron y yo afirmaba que no nos iba a querer pero me sorprendió con no querer quitárselos en todo el día y pedirme foto para verse en la imagen del selfie.
Así mismo me ha pasado con comidas que digo que él no comerá o que no le gustan y resulta que al voltear está decidiendo que ahora sí le gusta -espero que no sea solo una cuestión de rebeldía innata porque si no me las veré en problemas de aquí a unos años más.
Lo más cómico de esta situación es que va liderando todo a su alrededor. Es el rey de la casa -aunque no pretendo decírselo porque si no quién le aguanta el ego.
Ahora solo pretendo ser su mamá y comprender que poco a poco va a ir cambiando y adaptando su gusto a lo que va necesitando.
Sea como sea, amarlo y cuidarlo es mi tarea.
Esta es mi participación al día 20 de este calendario de @mayvileros
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