Recibes el correo donde dice que te aprobaron la cuenta. Sientes como si recibiste la aceptación para estudiar en Harvard o una oferta de empleo por parte de Google, para ti es casi lo mismo. El entusiasmo se apodera de ti, te comerás el mundo y ya haces planes con la fortuna que ganarás publicando tus ideas.
Miras como los votos no llegan y refrescas la página de nuevo; sorpresa, sigue igual. Tu publicación tiene apenas cinco minutos y ya te preocupas. La sigues viendo cada media hora, con mucha esperanza pero sin dar frutos.
Llevas varias publicaciones, incluidos los concursos y entre todas no pasas el dólar.
Decides hacer un gran post con muchas fotografías y sus respectivos comentarios. El resultado es el mismo, nada. Mientras, ves publicaciones de otros en el Trending, con dos líneas y una foto.
Interactuas más con los usuarios. Votas y comentas en muchas publicaciones. Consigues bastantes seguidores, los cuales no te votan.
Te metes en cuanto chat de Discord encuentras y te promocionas en ellos, para luego darte cuenta que todos hacen lo mismo y ninguno te vota.
Se cae la página. Hablan de un ataque al DDoS. Regresa la página. Escribes tu post y se vuelve a caer.
Investigas. Lees mucho. Haces amigos y les pides consejos. Mejoras tu escritura. Tomas mejores fotos. Colocas imágenes menos pesadas. Creas un estilo y hablas a un nicho específico. Pones las etiquetas recomendadas. Comienza el cambio, te votan, llega el dinero.
Te vuelves experto. Creces. Cada vez lo hacer mejor, se te hace natural. El dinero aumenta, quieres más.
Te detienes, reflexionas. Miras atrás y cuentas lo que has ganado:
Amas lo que haces y dejas de contar el dinero. Eres responsable, no juzgas; tu vida cambia, eres feliz.
Nos vemos en la próxima queridos amigos y gracias por visitar mis post.