Hoy, mientras escribo esto, hay miles de personas en las calles. En Ciudad de México marcharon ayer bajo el lema "Ante los ojos del mundo, mi lucha es tu lucha". En Quito la gente gritaba al unísono "Sin T no hay LGBT". En cada ciudad donde hubo marcha, hubo también carteles que decían lo que muchos no se atreven a decir en voz alta. Y yo estoy aquí, frente a una pantalla, publicando en una blockchain, porque no tengo calle donde marchar hoy. Pero tengo esto. Y voy a usarlo.
Pertenezco a la comunidad LGBT+. No lo escribo como dato biográfico ni como declaración performativa. Lo escribo porque durante mucho tiempo no hubiera podido escribirlo. Porque hay una diferencia enorme entre saberlo y poder decirlo, y esa diferencia tiene nombre: miedo. Y el miedo no desaparece solo con el tiempo. Desaparece cuando hay espacios que te dicen que puedes existir. Cuando alguien, en algún lugar, pone en palabras lo que tú llevas callando.
Ese es exactamente el motivo por el que estoy escribiendo esto hoy. En Hive. Donde casi nadie habla de esto.
He recorrido esta plataforma en busca de contenido sobre diversidad sexual y encuentro casi nada. En Web3 se habla de tokens, de wallets, de rendimientos, de descentralización. Pero raramente se habla de las personas que todavía en 2026 tienen miedo de ser quienes son. Y eso me parece una contradicción enorme, porque se supone que la blockchain es el territorio de la libertad, el espacio donde nadie puede censurarte, donde tu voz queda registrada de forma permanente. ¿Y entonces? ¿Dónde están las voces LGBT+ en este espacio?
Yo soy psicóloga. Trabajo con personas. He visto de cerca lo que hace el silencio en una persona que no se siente representada, que no encuentra ningún espejo donde reconocerse. Es un daño silencioso y profundo que no aparece en ningún diagnóstico, pero que está ahí, acumulándose. Y sé —porque lo viví— que a veces basta con leer una sola frase, en el lugar menos esperado, para que algo dentro de ti se mueva. Para que respires diferente.
Si este post llega a esa persona, ya hizo todo lo que necesitaba hacer.
La historia de por qué hoy es 28 de junio Día Internacional del Orgullo LGBT+ empieza en un bar sucio en Nueva York, en 1969. El Stonewall Inn no era glamoroso. Era el lugar al que iban los más marginados de la comunidad: personas trans, racializadas, sin hogar, artistas drag. La policía hacía redadas allí con regularidad porque existir como persona LGBT+ era, literalmente, ilegal. Esa madrugada del 28 de junio, algo cambió. Por primera vez, no se dispersaron. Se defendieron.
Entre quienes dieron el primer paso estaban Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, dos mujeres trans que esa noche decidieron que ya era suficiente. No eran las más privilegiadas del movimiento. Eran, de hecho, las que menos tenían que ganar y más que perder. Y aún así fueron ellas. Un año después nació la primera marcha del Orgullo en la historia. Un año después de eso, el movimiento ya había llegado a Berlín, París, Londres y Estocolmo.
Lo que empezó en un bar oscuro se convirtió en una revolución global. Y todavía no ha terminado. Porque hoy, en 2026, mientras en algunas ciudades se celebra, en más de 60 países la homosexualidad sigue siendo criminalizada. En algunos, la condena es la pena de muerte. Esto no es historia antigua. Es el presente de personas reales.
Soy psicóloga y soy parte de la comunidad LGBT+. Esas dos cosas conviven en mí sin contradicción, aunque durante mucho tiempo sentí que debía elegir cómo presentarme dependiendo del contexto. En mi trabajo, en ciertos espacios, en ciertos países. Esa necesidad de calcular cuánto de ti puedes mostrar según dónde estás parada es agotadora. Y es algo que millones de personas en la comunidad conocen demasiado bien.
Por eso me importa tanto que este tema exista en Hive. Porque si hay algo que necesitamos, es justamente lo contrario del silencio. Necesitamos que alguien diga: aquí también. Aquí también hay personas LGBT+. Aquí también tiene que haber espacio.
Y hoy ese alguien soy yo.
Busqué y no encontré una comunidad activa en Hive dedicada específicamente a la diversidad sexual y los derechos LGBT+. Existe un proyecto llamado QueerCoin que corre sobre la blockchain de Hive, pensado para crear espacios crypto para la comunidad LGBTQ+, lo cual me parece valioso. Pero una comunidad de contenido —donde se compartan historias, reflexiones, arte, experiencias, donde una persona que está atravesando algo difícil pueda llegar y encontrar voces que le hablen— eso no existe.
Quiero crearlo. No sé aún exactamente cómo funciona el proceso de crear una comunidad en Hive, qué recursos se necesitan, cómo se gestiona. Pero sí sé que quiero hacerlo. Un espacio con cero tolerancia a la discriminación, donde la existencia LGBT+ no tenga que justificarse ni explicarse. Si alguien sabe cómo se hace, si alguien quiere ayudar, si alguien quiere ser parte de esto desde el principio, que me escriba. En los comentarios, en privado, como sea. Estoy en .
Y si hay algún usuario con experiencia en comunidades de Hive —como ,
, o moderadores activos en las distintas frontends— que pueda orientarme, lo agradezco profundamente.
Hoy en las calles del mundo la gente grita cosas que yo necesité años para poder decirme a mí misma en silencio. "Marcho para que un día el closet ya no exista." "Mi identidad no es negociable. Mi existencia no es debatible." Yo no estoy en ninguna calle hoy. Estoy aquí. Y este post es mi cartel.
Porque el orgullo no es una mercancía ni un espectáculo, como dijeron quienes marcharon ayer. Es memoria. Es resistencia. Es el derecho a existir sin tener que pedir permiso para ello.
Feliz día del Orgullo a quienes lo celebran abiertamente. A quienes lo viven en silencio. A quienes todavía no pueden. A quienes llevan años haciéndolo solos. Este post es para ustedes, es para nosotros.
Aquí estamos. En la blockchain. Permanente e incensurable.
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[English version]
My existence is not a debate: I write this from the inside, on the blockchain, on June 28th
Today, as I write this, thousands of people are in the streets. In Mexico City they marched yesterday under the slogan "Before the eyes of the world, my fight is your fight." In Quito crowds chanted "Without T there is no LGBT." And I'm here, in front of a screen, publishing on a blockchain, because I have no street to march on today. But I have this. And I'm going to use it.
I belong to the LGBT+ community. I'm not writing this as a biographical footnote or a performative declaration. I'm writing it because for a long time I couldn't have written it. Because there is a huge difference between knowing something and being able to say it, and that difference has a name: fear. Fear doesn't disappear on its own. It disappears when there are spaces that tell you that you can exist. When someone, somewhere, puts into words what you've been carrying in silence.
That is exactly why I'm writing this today. On Hive. Where almost nobody talks about this.
I've searched this platform for content about sexual diversity and found almost nothing. In Web3 we talk about tokens, wallets, yields, decentralization. But rarely do we talk about the people who in 2026 are still afraid to be who they are. And that feels like a massive contradiction — because blockchain is supposed to be the territory of freedom, the space where no one can censor you, where your voice is recorded permanently. So where are the LGBT+ voices in this space?
I'm a psychologist. I work with people. I've seen up close what silence does to someone who doesn't feel represented, who can't find a single reflection of themselves. It's a silent, deep damage that doesn't appear in any diagnosis — but it's there, accumulating. And I know — because I lived it — that sometimes all it takes is one sentence, in the most unexpected place, to make something inside you shift.
If this post reaches that one person, it has done everything it needed to do.
It all started in a bar in New York in 1969. The Stonewall Inn wasn't glamorous. It was where the most marginalized of the community gathered: trans people, people of color, unhoused people, drag artists. The police raided it regularly because being LGBT+ was literally illegal. In the early hours of June 28, something changed. For the first time, they didn't disperse. They fought back.
Among those who took the first step were Marsha P. Johnson and Sylvia Rivera — two trans women who that night decided enough was enough. They weren't the most privileged in the movement. They were, in fact, the ones with the least to gain and the most to lose. And yet it was them. A year later, the first Pride march in history was born. Today that wave has reached every continent. And it still hasn't stopped — because in 2026, while some cities celebrate, more than 60 countries still criminalize homosexuality. In some, the punishment is death. This is not ancient history. It is the present reality of real people.
I searched and found no active LGBT+ community on Hive. I want to create one. I don't yet know exactly how community creation works on Hive — what's needed, how it's managed. But I know I want to do it. A space with zero tolerance for discrimination, where LGBT+ existence doesn't have to justify itself. If you know how to do it, if you want to help, if you want to be part of this from the beginning — write to me. In the comments, in private, however works. I'm .
Happy Pride to those who celebrate openly. To those who live it in silence. To those who can't yet. To those who have been doing it alone for years.
We are here. On the blockchain. Permanent and uncensorable.