Es normal que en ocasiones nos sentimos tristes y hasta desanimados.
Cuando leemos y comprendemos que tenemos esperanza y suficientes motivos para estar alegres sin dudas es cuando la palabra de Dios surge efecto.
Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!
Filipenses 4:4
Pablo nos insta a que estemos alegres, esto es posible cuando ponemos la mirada en Jesús, es decir, cuando ponemos nuestra confianza en Cristo quien es el autor y consumador de la FE.
El hecho de saber que Cristo está en nosotros, es suficiente motivo para saber que aquello que nos entristece es temporal y la alegría viene para apoderarse de nuestras vidas.
Te invito a que te alegres en Dios, Cristo puede habitar en ti y seguro nada volverá a ser lo mismo.
Te invito a que lo creas!
Muchas Gracias por compartir esta lectura, deseo que el Espíritu Santo de Dios traiga revelación de su palabra a nuestras vidas.