¡Hola #HiveBookClub! En esta ocasión quiero hablarles sobre un libro que nunca logró impresionarme cuando era adolescente, pero que conquistó mi aprecio a medida que gané en madurez. "Los mercaderes del espacio", coescrito por Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, es una de esas obras que llama la atención por su humor ácido y enorme capacidad para predecir el futuro.
El ejemplar que les muestro en las fotos lo recibí como regalo de despedida de uno de mis primos, que recientemente decidió ir a vivir a otro país. Al crecer prácticamente juntos (solía vivir a una casa de distancia), compartíamos muchos intereses, libros y grabaciones en materia de música y literatura de Ciencia Ficción. Este libro lo compró él hace más de veinte años y por aquellos tiempos yo no lograba apreciarlo en toda su profundidad.
Un libro poseedor de una mirada oscura y humorística a partes iguales.
Me faltaba madurez para saber que pocas cosas describen la realidad con más exactitud que el humor. Hoy el libro me parece casi profético, a ratos incómodo por la precisión milimétrica de algunas de sus predicciones, recubierto por el halo de las obras verdaderamente fundacionales.
La trama nos presenta un mundo donde en la práctica gobiernan las mega compañías y los gobiernos existen como anotación al margen. En ese mundo todo está reducido al estado de mercancía, y las compañías de publicidad son las más poderosas de todas, ya que si todos venden, el que convence a los demás de comprar es el rey.
Nuestro protagonista es el más jóven ejecutivo de una compañía publicitaria, una de esas personas acostumbradas a manipular y decidir por los demás. Pero a través de su viaje descubre los horrores de encontrarse en el otro extremo del espectro, la fragilidad de las barreras que lo protegen y la facilidad con que se borran las líneas entre aliados y enemigos, porque amigos no hay.
Muchos CEO pueden hoy influenciar a millones con solo algunas palabras.
El ritmo del libro es ágil, con una prosa llena de guiños y referencias culturales que ayudan a insuflar vida a la imagen general. Pero donde sin duda alguna descolla la novela es en su capacidad para predecir el futuro. Esto es particularmente escalofriante si tenemos en cuenta que la primera publicación se realizó en 1952, mucho antes de que lo descrito tuviera sus primeros ecos en la realidad.
El aire y agua limpios son un lujo al alcance de pocos, pues el planeta tierra está contaminado más allá de cualquier posibilidad o voluntad de recuperación. Los grupos eco-terroristas son una fuerza nada despreciable, aunque padecen una ingenuidad muy lamentable. La luna fue colonizada y Venus pronto lo será, para lo cual se libran verdaderas "guerras de propaganda" que buscan vender al público una mentira contrahecha pero bien maquillada.
He aquí la predicción más impresionante de toda la obra: la "industrialización" de la propaganda junto con la difuminación de sus límites prácticos. La publicidad es la verdadera fuerza política motriz de todo cuanto acontece a nivel social. Mientras que al mismo tiempo, no hay una diferencia notable entre entretenimiento y propaganda, ambos se superponen; algo que sucede cada vez más en nuestros tiempos, en que el cine nos vende el hábito de fumar sin jamás incurrir en el error de la obviedad.
A veces resulta difícil saber cuánto de sarcasmo y cuánto de premonición hay en esta obra.
Los contratos de trabajo están estandarizados, desde el más poderoso CEO hasta el último de los trabajadores bajo términos y condiciones indiferenciables de la esclavitud. El contrato al que tenga acceso una persona define su modo de vida y aspiraciones.
Muy llamativa resulta "La Gallina", una masa de tejido muscular cultivado para alimentar seres humanos, sin que exista necesidad alguna del ganado avícola. Hoy en día existen compañías que cuentan con licencias comerciales para la carne cultivada en laboratorio, otra profecía cumplida casi al pie de la letra. Pero además el libro presenta la comida enteramente sintética como algo corriente, muchos años antes de que llegara a ser una realidad.
Los conflictos por el agua y otros recursos naturales, la colonización del espacio por empresas privadas, el consumismo extremo, la obsolecencia programada y una crisis climática ignorada por completo, son otras predicciones de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth. Los autores dan a ratos la impresión de poseer el don de la clarividencia, pues desde nuestra prespectiva actual, parecen describir un presente ligeramente alternativo o un futuro inminente.
Es un libro que a pesar de su brevedad logró esbozar ideas que luego servirín de punto de partida para el Cyberpunk y otros generos.
El único aspecto de esta novela que me hace cuestionarla es el final, que se siente apresurado y sin pulir, casi como un mal paso en momentos de prisa. Hay grandes probabilidades de que exactamente eso haya sucedido, pues la publicación original se realizó de forma seriada en la revista "Galaxy Science Fiction", bajo el nombre "Gravy Planet" en 1952. El nombre y formato que conocemos datan de 1953, año en que la serie fue publicada por primera vez como volumen único, alcanzando gran éxito.
Pudiera ser que la revista decidiera terminar la publicación seriada y exigiera un final que aportara algún tipo de conclusión, aunque puede también que hable mi aspiración a un buen cierre para tan magnífica obra. En cualquier caso este detalle no demerita la profunda comprensión del mundo y su evolución que demostraron los autores, ni su acertado enfoque satírico que deconstruye sin piedad toda ilusión de un porvenir glorioso para la humanidad.
Este es uno de esos libros que hay que mantener cerca, para darnos de vez en cuando el "chequeo de realidad" que se necesita para continuar mirando el mundo con sobriedad sarcástica.
🏭 🚀 📺 ENGLISH VERSION 📺 🚀 🏭
Hello #HiveBookClub! This time, I want to talk about a book that never managed to impress me as a teenager but won my appreciation as I matured. "The Space Merchants", co-written by Frederik Pohl and Cyril M. Kornbluth, is one of those works that stands out for its sharp humor and remarkable ability to predict the future.
The copy I’m showing in the photos was a farewell gift from one of my cousins, who recently decided to move to another country. Having practically grown up together (we used to live just a house apart), we shared many interests, books and recordings on the fields of music and Science Fiction. He bought this one over twenty years ago, and back then, I couldn’t fully appreciate its depth.
A book with an equally dark and humorous perspective.
I lacked the maturity to understand that few things describe reality more accurately than humor. Today, the book strikes me as almost prophetic, at times unsettling due to the razor-sharp precision of some of its predictions, all wrapped in the aura of truly foundational works.
The plot presents a world where mega-corporations practically rule, and governments exist as mere footnotes. In this world, everything is reduced to a commodity, and advertising agencies are the most powerful of all because when everyone is selling, the one who convinces others to buy is king.
Our protagonist is the youngest executive at an advertising firm, one of those people accustomed to manipulating and deciding for others. But through his journey, he discovers the horrors of being on the other end of the spectrum, the fragility of the barriers protecting him, and how easily the lines between allies and enemies blur, because friends there are none.
Many CEOs today can influence millions with just a few words.
The book’s pacing is brisk, with prose full of winks and cultural references that breathe life into the bigger picture. But where the novel truly excels is in its ability to predict the future. This is particularly chilling when you consider that it was first published in 1952, long before any of its predictions began echoing in reality.
Clean air and water are luxuries available only to a few, as Earth is polluted beyond any possibility of, or willingness for recovery. Eco-terrorist groups are a force to be reckoned with, though they suffer from a regrettable naivety. The Moon has been colonized, and Venus soon will be, with "propaganda wars" waged to sell the public a well-packaged but fabricated lie.
Here’s the most impressive prediction of all: the "industrialization" of propaganda and the blurring of its practical limits. Advertising is the true driving political force behind all social events. At the same time, there’s no notable difference between entertainment and propaganda, they overlap, something that happens increasingly in our own time, where movies sell us the habit of smoking without ever being obvious about it.
It is at times hard to know how much of sarcasm and how much of premonition went into this work.
Employment contracts are standardized, from the most powerful CEO down to the lowest worker, under terms and conditions indistinguishable from slavery. The contract a person has access to defines their lifestyle and aspirations.
One particularly striking element is "The Chicken", a mass of artificially grown muscle tissue used to feed humans, eliminating the need for poultry livestock. Today, companies hold commercial licenses for lab-grown meat, another prophecy fulfilled almost verbatim. The book also presents entirely synthetic food as commonplace, long before it became a reality.
Conflicts over water and other natural resources, space colonization by private corporations, extreme consumerism, planned obsolescence, and a completely ignored climate crisis are other predictions by Frederik Pohl and Cyril M. Kornbluth. At times, the authors seem almost clairvoyant, as from today’s perspective, they describe either a slightly alternate present or an imminent future.
It's a book that despite its brevity was capable to sketch out many of the ideas that served as the starting ponts of Cyberpunk and other genres.
The only aspect of this novel that gives me pause is the ending, which feels rushed and unpolished, almost like a misstep in a moment of haste. There’s a good chance that’s exactly what happened, as the original publication was serialized in Galaxy Science Fiction magazine in 1952 under the title "Gravy Planet". The name and format we know today date to 1953, when the series was first published as a standalone volume, achieving great success.
It’s possible the magazine demanded a conclusion to wrap up the serialization, or perhaps I’m just wishing for a stronger ending for such a magnificent work. Either way, this detail doesn’t detract from the authors’ profound understanding of the world and its evolution, nor their sharp satirical approach that mercilessly deconstructs any illusion of a glorious future for humanity.
This is one of those books worth keeping close, to give ourselves the occasional "reality check" we need to keep seeing the world with sarcastic sobriety.
Este post es libre de IA.
📷 de mi propiedad.
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