Morir mientras vivimos es dejar de correr riesgos, es dejar de amar porque alguien una vez te falló, morir mientras vivimos es no amarte a ti mismo.
Morir mientras vivimos, es estar llenos de resentimientos y odios, es no ser capaces de perdonar y sobre todas las cosas perdonarnos.
Morir en vida es instalarse en la bendita depresión y no avanzar, estancarte y ya no desear nada, pensar que todo se ha acabado, encontrando pretextos para nuestra propia indolencia.