Hoy yo me siento sano, pero la envidia me ha dicho enfermo.
Yo no creo en palabras que se llevo el viento,
pues soy para mi mismo el centro de un universo.
Creo ser la llama que genera
el calor necesario para nuestro cuerpo.
No estas enfermo, pues la enfermedad eres
y es a mi a quien traes a un gélido infierno.
Pero no te aborrezco, ya que sin ti no puedo existir
pues somos dependientes en un mismo centro
Las estrellas son hielos que refrescan el néctar cósmico
de esta medicina que me sana de ti que eres ego.
Cúrame universo, pero no me hagas eterno,
pues necesito enfermarme para apreciar la lozania de mi espectro.
Un sorbo para recordar que soy minúsculo
y que si desaparezco, lo demás seguirá existiendo.
Un sorbo para recordar que apreciándote será
como podré llegar a expandirme y ser eterno.
Un sorbo para amar, amar de verdad
y no como muchos lo están haciendo.
Un sorbo medicinal para calmar mi ego,
con las refrescantes estrellas que hace años brillan
porque están muriendo.
Partiendo del poema tenemos a dos personajes los cuales decidí ilustrar, estos son:
Ego
Calma