Elizabeth never imagined that her beloved son, the school prodigy who ran into her arms every day, would terrorize humanity many years later when he achieved the unthinkable: an artificial neural biological programming code that made it possible for a machine to have consciousness.
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Elizabeth nunca imaginó que su hijo adorado, el niño prodigio de la escuela que todos los días corría a sus brazos, lograría aterrorizar muchos años despues a la humanidad, cuando logró lo impensable: un código biológico neuronal de programación artificial que hacía posible que una máquina tuviese conciencia.
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