Bajo la iridiscencia de las estrellas,
un barco navega
orgulloso de sí mismo.
Su madera desgastada
dibuja una señal de madurez.
Las gotas del océano
bailan con el viento
En la piel de los marineros.
Nubes de “no me olvides”
se visten de emociones
oceánicas por la noche,
traje apasionado
que mantiene el peso del deseo.
La voz en los pliegues de la vela.
¡La noche está tranquila y serena!
20/10/2018