Complacido por un atesorado momento con la madre tierra, decidí sentarme a esperar a que llegarán mis amigos, no habían pasado ni veinte (20) segundos y ya escuchaba el tumultuoso conjunto de voces, lo que me hizo pensar que me habían alcanzado demasiado rápido, ya que el paso que había dado cuando me adelante fue lo suficientemente acelerado para crear una distancia que me permitiera un espacio de tiempo. Me levanté y al cabo de unos minutos no logré ver a nadie, lo extraño era que podía identificar constantemente la voz de una “mujer”, entonces asumí que se trataba de algún otro grupo de excursionistas que se estaban devolviendo, lo cual oía “pasos”, “conversaciones” y “risas” pero no veía ninguna señal de vida. En consecuencia, el transcurso del tiempo se me hizo muy prolongado y mi mente volvió a reproducir aquella noche en el “primer mirador” cuando escuchamos la inconfundible voz de una “mujer”, sin embargo, me dispuse a confiar en la paz que se me había otorgado y me devolví lentamente hasta que vi a mis amigos, después de eso, no emití ningún comentario que les perturbara el ánimo de llegar al lugar prometido.
El progreso de nuestra ubicación se había estabilizado en una zona más plana, la cercanía se hacía cada vez más evidente, me llamaba mucho la atención que la tierra de ahí se veía como negra, habían restos de madera en muchas partes y bases de árboles como si las hubiesen cortado, recuerdo que era muy notable la entrada de algo que parecía ser una especie de cuarto, tenía paredes traslucidas hechas con ramas de palma y en el centro una base de árbol con mucha ceniza alrededor, el “guía” nos advierte que “dejemos eso tranquilo” que ahí a veces llega gente a practicar “brujería”, dando cabida a imaginar cualquier tipo de ritual incalificable hecho por individuos poco habituales, afirmación del subconsciente que nos excluye como simpatizantes de tener creencias paganas orientada al espiritismo. Sin duda, guardamos nuestra distancia y continuamos de largo avanzando en el camino.
De pronto el “guía” se vuelve de frente hacia nosotros y dice las siguientes palabras, “señores”, “después de casi cinco (5) horas de un agotador recorrido”, “hemos llegado a nuestro punto de destino”, “aquí permanecemos instalados hasta el día de mañana”, “son libres de explorar las zonas aledañas”, “siempre y cuando entiendan como regresar”, “resguarden sus pertenencias como siempre” y “evitemos cualquier malentendido”, “por favor sean bienvenidos” y “diviértanse”.
Con la satisfacción en nuestros rostros, bajamos la carga de equipaje que teníamos en los hombros y nos tomamos un pequeño “respiro”, entendiéndose como un período de gracia por haber logrado ese objetivo. Además, el río no se hizo esperar, desde ahí solo era bajar unos cuantos pasos y disfrutar de su refrescante agua, calculo que su diámetro alcanzaba unos quince (15) metros o más, era muy espacioso, contaba con una corriente que deslizaba el agua sobre un mural de piedra que parecía tobogán, la verdad fue muy gratificante apreciar su belleza de frente. Al entrar, nadé entre sus aguas y me di cuenta de que no podía tocar el fondo en el centro, así que preferí mantenerme un poco más cerca de la orilla, debido a que es algo que respeto mucho, por tanto cuento de gente que he escuchado que ha desaparecido en ríos y nunca han sido encontrados.
Después de una merecida zambullida, fuimos a enfrentar el desafío de encontrar unas ramas secas en medio de la abundante humedad, así que la idea era hacer una fogata que nos mantuviera fundamentalmente a salvo de dos (2) cosas, primero que todo de la asechadora oscuridad y segundo del implacable frío. Teníamos que apresurarnos, ya que la caída de la noche se acercaba y el espesor de la arboleda seguramente nos bloquearía la poca iluminación de brillo que proviene de la luna y las estrellas. Con un poco de esfuerzo conseguimos las ramas, y del mismo modo pasto y palmas que también servían, estos últimos los juntamos en un círculo de piedras y los encendimos con el remanente de fósforos de la “primera subida”, colocamos las ramas en forma similar a una tienda india hasta que finalmente la llama ardió haciendo su magia.
Continuará…
Gracias por leerme.
Te invito a leer aquí el Capitulo I, Capiulo II y Capitulo III