Cuenta el teatro como los artistas se proyectan al pisar sus tablas, describe la magnitud de la fuerza que despliegan, absorbiendo su estructura todas esas esencia que revolotean de la emoción y nervios desmenuzados, implantando un nuevo portal hacia aquel universo que lograron unificar, entre sudor, tiempo, pasión y cansancio.
El cuerpo, el alma y la mente invaden las mágicas energías que dejaron los anteriores artistas, esos fragmentos que tomaron rumbo en su proceso y su tiempo en aquel espacio, vibrando en cada rincón hasta desbordarse en cada función, dirigiendo los sentidos hacia las miradas del destino, incluyendo al teatro una nueva composición de sintonías.
Los intérpretes sienten la amplitud que se los puede tragar y perder sino son concientes del imponente universo, darán para no dejarse llevar por la locura, sino por el esfuerzo y amor hacia el arte que los complementa, dibujando los tonos ensordecedores de la libertad de expresión, convocando al espíritu del teatro, hasta llegar a la cima del infinito. Así danzar a través de los cuerpos extasiados y mortales, mostrando que tienen alas invisibles llenas de vida.
Fotos de mi autoría