Sus almas bailan a los astros, encuentran la fluidez en las calabazas sin asombro, abren la vida como cerezas llenas de armonía, anotan el canto de las flores y desde su esencia llameante imponen su carácter.
Habitan en la inmensidad del tiempo, dando el porte que todos quieren, siendo la luz de portales cósmicos, volviendo audibles las voces de historias inimaginables que avanzan al trote del palpito del corazón.
Ellas son el universo, nada las fragmentan, invaden con humildad los cielos y crean los arcoiris en sus sonrisas, irradiando lo menos esperado de los suspiros ajenos, mientras sus olas chocan en la tarde que libera la noche con ojos de azar.
Fotografía de mi autoría