MI COPA DE VINO
Abrazada a la copa,
Sobre el aroma del vino tinto
Unas cuantas castañas,
Y sobre la mesa la confesión del libio.
Quien pudiera entender,
Que la uva pasa, por tanto,
Desde macerar su piel
Perdiendo su encanto,
Y brotaría de su cuerpo
Cuál sabor dulce, amargo, ácido.
Como nacen verdes y
El tiempo las transforma
Dándoles color a su motivo,
Dándoles sabor a la copa.
Mi copa rebosada entre flores,
Entre lágrimas, entre llanto,
Sin tener con quien hacer brindis por la vida,
A la luna la levanto.
El vino está allí, sin ánimos de acabarse,
Más aquí está mi vida,
Queriendo ver pasar los días en un barril
Y ponerse más fuerte con el tiempo.