En mi proceso de aprendizaje culinario debería separar el profesional del casero, el primero está dedicado al plano estrictamente profesional y con el que me siento cómoda pero no como para publicar en un blog puesto que sería como desvelar secretos profesionales y recetas de otras personas, además son platos muy elaborados y con una decoración final exquisita. Es por ello que en mi día a día con la cocina tradicional española quería aprender a preparar croquetas, para quien no las conozca son muy conocidas como entrantes tanto en casa como en restaurantes, a base de bechamel con sabor y trocitos de diferentes ingredientes al gusto y rebozadas en huevo y pan triturado para finalmente freír. ¿La clave? La bechamel, de ella tratamos aquí el proceso para que quede suave pero consistente y con sabor al ingrediente principal con la que la elaboraremos.
Ingredientes principales
La bechamel tiene un ingrediente principal, leche, pero además necesitaremos harina, aceite de oliva o en su caso margarina para sustituir el aceite, cebolla a daditos, como el ingrediente principal a usar en este ejemplo es el jamón lo tendremos cortado a daditos y ya solo queda sal, pimienta y nuez moscada en polvo.
Si no tienen jamón pueden usar pollo, morcilla, pescado, imaginen un sabor y ese será el ingrediente principal de sus croquetas, de cualquier forma la preparación es común, aceite caliente y añadir cebolla hasta dorar sin que queden muy quemadas, ni crudas.
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Con el ingrediente principal tienen dos soluciones, la que yo llevo a cabo que es añadirlo de inmediato a que la cebolla quede lista para que coja el sabor intenso a jamón desde el inicio o añadirlo más tarde para que este no quede tan duro pero no cogerá igual el sabor.
Comienza el proceso de la bechamel
Una vez listo el sabor de la croqueta con la cebolla y el jamón al punto añadiremos la harina la cual mezclaremos de forma homogénea con los ingredientes sin que queden bolas de harina y esta quede bien adherida a cebolla y jamón como muestra la imagen.
A continuación añadiremos la leche a la vez que removemos para que no se formen grumos y se vaya esparciendo de forma homogénea, la cantidad de harina y leche determinarán la cantidad de bechamel final, si la ven muy pastosa agreguen leche y si queda muy líquida pueden equilibrar con un poco de harina aunque corren el riesgo de que se le formen grumos o bolas de harina.
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Mi consejo es que si creen que puede estar algo líquida pero no demasiado no añadan más harina sino que procedan a dar sabor con una pizca de sal, pimienta y el ingrediente para mi principal dentro de las especias que es la pizca de nuez moscada.
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Con esas especias sobre la bechamel en proceso vuelvan a remover hasta dejarla homogénea y notarán como tras remover la bechamel ya no está ni líquida ni compacta en una mezcla demasiado espesa.