La humanidad me parece un tanto…curiosa, ¿no? He transitado las edades del hombre más veces de las que puedo nombrar (no sin revelar mi modesta edad), he caminado la tierra, y navegado los mares y océanos, y por más que lo intente, por más que quiera no sorprenderme, siempre termino anonadado. Mi nombre, es Merlín. No soy humano, ni espíritu, ni pensamiento, ni ficción, créeme, lo que soy no es importante; lo que sí es importante es la curiosidad que me producen ustedes, los humanos.
Empezaron su andar por la existencia como meros animales, guiados por su amoroso Creador, y cualquier mente racional no hubiese buscado más que eso, pero no son racionales, ¿cierto? Y de allí nace mi curiosidad.
Poco a poco fueron aprendiendo, creando costumbres, tomando lo que no les pertenecía, incluso el uno del otro. Crearon pirámides, y mi curiosidad crecía. Inventaron y construyeron imperios, acumularon conocimientos, inventaron las riquezas y las reclamaron como propias, como si el planeta no tuviese opinión al respecto. Todo lo que brillaba le fue asignado un valor, y los más despreciables de ustedes se vistieron de todo ello.
Pero no todo ha sido malo, hay quienes han mostrado las razones de su creación. Han habido escultores, pintores, arquitectos, músicos, eruditos, científicos, padres, amigos, hermanos, en fin, humanos de verdad, que viven por y para el propósito de su existencia. A lo largo de toda su historia siempre ha habido los bondadosos y los perversos, y día tras día mi curiosidad por ustedes aumenta.
Me pregunto, ¿Por qué son capaces de tanto bien y de tanto mal? ¿Cómo es posible tanto color y tanta oscuridad, en un solo individuo? Y en uno sólo, ni hablar de todos los que viven en el momento actual. Son capaces de tanto odio y de tanto amor, que me asombro más allá de mi entendimiento, que no es poco.
Sólo quiero que sepan que, los estoy observando. En este cuadro azul, con ojos bien abiertos, los estoy observando y me pregunto, ¿Algún día saciarán mi curiosidad?