Paola y Pablo se conocen desde siempre, la cotidianidad les hizo perder el habla, ahora solo se dejan papeles arrugados, notas de voz y, con la complicidad del Whatsapp, largas disertaciones que solo ellos entienden.
No implora la tierra, el agua,
si ya está yerma
No admite el sol su coqueteo con las palmeras.
Solo se resiente el viento
que las mueve por momentos.
Si fuera tierra agradecería el moderado riego.
Si fuera sol valoraría la permanente entrega.
Si fuera viento amaría la libertad.
Pero soy humana
y siento el desapego.
Asumo la repelencia de imán invertido,
la indiferencia que castiga,
el rechazo atizado con la mente,
el anhelar el amor perdido,
el no llenar las expectativas,
y haber perdido sin tenerlas nunca
las llaves de tu alma.
Nada más mi rostro airado contra el mundo
te hace tomar distancia.
Voy remando en arena,
reconociendo la traición de un corazón ajeno
que me empeño en conquistar.
Las crónicas del desamor se escriben
con tinta indeleble
¡Y cómo duelen!
Solo los cuerpos saben lo que les pertenece
pero las mentes saben castigar
a quienes no aprendieron a entregarse.
Mi contenido escrito es original