
Aquí, entre tú y yo, están los recuerdos.
¿Qué pasó con aquel árbol que nos invitó a marcar nuestras iniciales?
Simplemente, no existió.
No te gustaba nada ordinario.
¿Y qué culpa tenía el árbol? Dirías…
Buscamos las pisadas de los tiempos idos,
y encontramos solo rastros bifurcados.
Tú no fuiste tú.
Tú de verdad creíste ser Teseo.
Yo no quise ser yo.
Intentamos volar.
Me aferré a la tierra.
Me tocaba hacer la venia
dejar que el viento se llevara mi sombrero.
Pero perdí el compás
sin recibir la promesa del amor eterno.
Contenido original
Imagen principal: un cuadro en óleo elaborado por mí, llamado La Tregua.

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